UNA COSA

 

FUNDAMENTAL

Por: Miguel Ángel Lloveras Naranjo

Antier, domingo, estuvimos contando historias, soñando en voz alta; luego, pasamos ratos increíbles llevando comida a los animales, jugando a las escondidas con mis hermanitos, terminando el día con un fuego para calentar la comida.

 

Por eso, hoy me levanto rápido, sin poder esperar para repetir el día de ayer, ya que estamos en cuarentena, por lo que asumo, teniendo en cuenta mi corta edad, que serán más días libres con mis papás.

 

- Papi, papi, ¿hoy nos vas a contar más historias mientras me subes en tus hombros; o vamos a seguir jugando a las escondidas por la casa? - Le digo, un poco perplejo, porque lleva puesta su ropa de trabajo.

 

- No hijo, hoy tengo que trabajar, como todos los días. ¿Por qué me preguntas? ¿no eres consciente que hoy es lunes? - contesta mi padre, con la mano en el pomo de la puerta, a punto de salir.

Con el corazón arrugado y bravo, le doy la espalda y contesto:

 

- No, por nada - Voy a buscar a mi mamá, para contarle mi triste historia. La encuentro en la cocina, preparando el almuerzo, mirando por la ventana cómo mi papá se dirige a su trabajo.

 

- Mami, ¿por qué papá tiene que ir a trabajar?. Se supone que íbamos a jugar hoy, estamos en cuarentena, no debe salir; nos vamos a quedar sin los juegos y las historias.

 

- Hijo, ven acá - contesta, mientras me sube al mesón donde se secan los platos, para ver por la ventana. Con su dulzura típica en los ojos, me ayuda a reconocer que todavía me falta aprender mucho. -¿No ves que tu padre es un héroe, junto con muchos más que tienen que poner en peligro muchas cosas para que todo funcione bien?

 

- Mamá, ¿pero cómo, si él no tiene súper poderes, nadie lo ve, nadie lo reconoce, nadie lo aplaude? A mí me parece una persona normal.

 

- Si, efectivamente es una persona normal, y por eso, es aún mayor su entrega, porque lo que pone en riesgo, lo pone sin contar con súper poderes. Pero, si papá y sus compañeros no salen a trabajar, y no lo hacen así todos los que trabajan en el campo, la situación sería aún más difícil. Si las ciudades se quedaran sin comida en las tiendas, o en los supermercados, la gente saldría a la calle para conseguir algo de comer para sus hijos y para ellos, se pelearían por la poca comida, hasta podrían causar mayores desastres, podría haber una guerra armada, unos por defender su sustento, y otros por la necesidad de conseguirlo.

 

- Mami, ¿por qué entonces, papá no gana más dinero ahora?, porque a veces los escucho preocupados por lo que gana y lo que hay que pagar. Parece como si no alcanzara para muchas cosas. Si es tan importante su trabajo ¿por qué parece que no es así? - le digo, un poco confundido.

 

Ella, me toma en sus brazos, me da dos besotes y me dice:

 

- Enano, lo que tu papá hace, es siempre importante, podríamos decir que él, y los que trabajan en el campo, alimentan el mundo. Estos momentos actuales lo hacen más notorio, pero siempre ha sido así. Ahora, ¿por qué no gana más, o porque muchas veces no se ve bien retribuido lo que hace? Creo que es así, - dice, mirando cómo mi papá se pierde en el horizonte - porque los hombres muchas veces no nos damos cuenta, como dice Antoine de Saint-Exupéry en El Principito, que lo esencial es invisible a los ojos.