ÁLVARO GÓMEZ, UN CONSERVADOR VISIONARIO

Por: Jonathan Delgado 

 

Álvaro Gómez Hurtado, el verdadero titan del pensamiento político conservador de Colombia durante los últimos cincuenta años, era el único y auténtico continuador de la obra de Simón Bolívar, ya que fue el capaz de reconocer el alcance del contenido de las afirmaciones del libertador, solo basta con recordar que Don Simón, se dirigía al Congreso de Angostura en los siguientes términos:

“Nuestro pueblo no es europeo, ni el americano del norte; que más bien es un compuesto de África y América, que es una emanación de Europa; pues hasta la misma España deja de ser europea por su sangre africana, por sus instituciones y por su carácter”.

Al interpretar la idea del Libertador Don Álvaro Gómez,  lo describía y explicaba en su obra: “La Revolución en América”, como un estado permanente de “indefinición de Hispanoamérica”, pues era claro que nuestros pueblos siempre estarían en búsqueda de su identidad, porque de por sí no existía una concreción histórica, ya que carecían de ella.

El hispanoamericano, el colombiano, siempre se estaba haciendo, siempre se construye, ya que busca su propia identidad, Gómez en sus palabras señalaba con precisión que:

 

“…los hispanoamericanos luchan contra la historicidad en un denominado esfuerzo por impedir la fijación que entraña el simple transcurso del tiempo;” y los comparaba con los colonizadores de Europa quienes “en cambio, se empapan de sentido histórico y lo convierten en el elemento determinante de su devenir”.

Porque todo ese choque cultural heredado de España, que ya de por sí es mestiza, y que luego, nos funde y confunde con las culturas aborígenes y los afrodescendientes, nos impide definirnos a nosotros como nación y pueblo.

Y este hecho lo identifica Gómez como “la hipótesis de la originalidad hispanoamericana”, como “esa realidad presentida”, ese paradigma de plenitud inconcluso que configura un renacimiento precolombino que se proyecta en una redención cultural, lo que para algunos sabios constitucionalistas como Luis Carlos Sáchica refleja los “fastos del constitucionalismo criollo o mestizo”, ya que “responde  a la impredecibilidad e indefinida  condición de quien debe maniobrar con tres culturas a la espalda”.

Quién lo diría, somos así, una rica indefinición de humanidad, de barroco, renacimiento, indigenismo, de africanismos libertarios, pero por sobre todo herederos legítimos de la hispanidad del Siglo de Oro Español que hoy se levanta para preguntar sin complejos: ¿Quién es mejor Cervantes o Shakespeare? Solo una mente, la de Álvaro Gómez Hurtado, comprendió que un “Don Quijote” era capaz de dimensionar nuestra realidad.

Ojalá su infame asesinato no quede en la impunidad.