TAIWÁN: UN MUNDO DESCONOCIDO

(II)

Por: Mariano Martínez

Continuamos aprendiendo y comprendiéndose la transformación de Taiwán en una potencia mundial con calidad de vida y respeto por las libertades ciudadanas.

Taiwán ha tenido que ver con los cambios mundiales en los últimos cuarenta y cinco años y se ha reinventado como país. La consolidación de Estados Unidos como eje de desarrollo tecnológico de posguerra no se evidenció en la reconstrucción del derrotado Japón imperial sino en otras naciones de Asia como Thailandia, Singapur y el Taiwán del generalísimo Chang Kai Shek.

Desde los años sesenta el movimiento de descolonización y la creación de la organización de países No Alineados se añade a la guerra de Vietnam que trajo graves consecuencias para la imagen norteamericana en materia de política internacional y Derechos Humanos, hizo que su influencia en la región no creciera mucho en las décadas siguientes. No obstante Taiwán, si tomaría el modelo americano y al igual que la creciente industria electrónica y automotriz de Japón, se dedicaría a perfeccionar y fabricar los componentes tanto externos como internos que hacen posible el funcionamiento de aparatos electrónico y vehículos. Por eso vemos los ejemplos de compañías como Foxcon, que nace fabricando botones para controles de televisión, radios de automóviles y equipos de sonido, además de carcasas de plástico. Asus, antes de ser una de las compañías líderes de fabricación de computadores personales, fabricaba transistores y circuitos electrónicos. Casi el 90% de componentes de microprocesadores del mundo son taiwaneses. 

Este aprendizaje del modelo económico y productivo norteamericano fomentado por un gobierno autoritario pero anticomunista, tuvo resultados en el crecimiento económico con su entrada a entablar relaciones comerciales con la China continental desde finales de los años setenta. Al morir Mao Tse Tung en 1976 y tras una larga crisis de gobernabilidad y purga de los elementos radicales maoistas dentro del Partido Comunista Chino y por lo tanto del Gobierno, los sectores aperturistas de una economía de mercado alrededor del futuro secretario general Teng Siao Peng, sacaron a la luz pública todo el atraso económico, el hambre y pésimas condiciones de vida en las regiones interiores de China, una pésima industria dedicada únicamente al sector del acero y la industria militar vendida a países socialistas, casi en su totalidad para promover levantamientos armados y rebeliones; esto mientras la agricultura y las industrias ligeras (textiles, alimentos procesados, electrónica, entre otras) estaban casi abandonados o inexistentes.

 

Para dar una solución radical que daría paso al poderío económico de China continental actualmente, fue contratada en 1979 una comisión de reforma económica de expertos taiwaneses y presidida por el hijo del general Chang Kai Shek y en ese entonces sucesor de su padre en la Presidencia de Taiwan. Y cuando a mediados de los años ochenta China continental se recuperó, quienes fueron los primeros ganadores de esa rentabilidad: los empresarios taiwaneses. El emporio comercial que es hoy día Shanghai y su área metropolitana de vocación industrial y naviera fue impulsado por empresarios taiwaneses. Así como gran parte de la deuda de Estados Unidos es de China, gran parte de la propiedad e inversión privada del capital chino es taiwanesa, permitiendo surgimiento de empresas como Air China y Evergreen una de las fábricas de contenedores más grandes del mundo. 

Taiwán es la economía número 22 del mundo, con pobreza extrema, hambre y analfabetismo en ceros.

¿Donde nace nuevamente la enemistad china con Taiwán? Dada la relación cordial comercial pese a la radical posición de China continental de no reconocer a Taiwán como país independiente, siguió hasta hace unos 6 años. Cuando muere el general Chang Kai Shek en 1988, se realiza una reforma en Taiwán democratizando el país, permitiendo la existencia de otros partidos políticos diferentes  al Kuomintang que tuvo el poder del país hasta 2016 donde lo perdió con el Partido Demócrata Progresista. Esto sucede porque en los últimos treinta años había una política del partido dominante de hacer una relación cordial con China continental e incluso admitir como destino la anexión total como sucedió con Hong Kong, pero negociando una autonomía regional de gobierno, comercio internacional y elección de autoridades. El Partido Comunista Chino hasta Ju Yin Tao, predecesor de Tsi Yin Ping como presidente, mantuvo relaciones cordiales con Taiwán.

 

Con el cambio de Gobierno en 2012, la proclama de una sola China y la unificación del país antes del 2049, centenario de la Revolución, preocupó a la oposición política de Taiwán y se generaron protestas masivas como las de 2019 en Hong Kong, solo que estas si fueron efectivas. Se denominaron la "rebelión de los paraguas amarillos" donde muchos jóvenes tomaron las calles de Taipei incluso ingresando por la fuerza al Parlamento pidiendo la dimisión del Gobierno. Este movimiento logró que por primera vez en la historia ganara un partido diferente al Kuomintang la presidencia del país y con una mujer Tasi Ing-wen, quien fue reelegida en enero pasado para su segundo período con una mayoría casi absoluta del Congreso.

 

Esta nueva administración ha mostrado firmeza internacional contra el bloqueo de China continental y vocación totalitaria de su gobierno actual. Ha mejorado los sistemas de defensa e inteligencia policial -uno de los mejores del mundo-, en especial la informática y energética; no sin descuidar las libertades individuales para mostrar que Taiwán es todo lo contrario a China comunista. Pero su principal arma es la diplomacia comercial realizando ferias empresariales, apoyo a países occidentales en negocios no solamente con su país sino con toda Asia Meridional, incluida China continental; cooperación científica a través de donaciones de implementos médicos y de laboratorio, becas universitarias y residencias laborales, incluyendo misiones médicas a países muy pobres de África y América Central como Santo Tomé y Príncipe, Nicaragua, El Salvador, Ghana y Burkina Faso. 

Si bien muy pocos países tienen relaciones diplomáticas oficiales con Taiwán por no romper relaciones con China continental, la gran mayoría tienen contacto a través de oficinas comerciales de Taiwán en la mayoría de países, esto ha permitido que sus productos tengan altos margenes de ventas y que su influencia internacional permanezca. Además de existir movimientos sociales y políticos en muchos países que respaldan a Taiwan y se oponen a las medidas políticas restrictivas del gobierno chino, respaldando causas como la restauración de la independencia del Tíbet. 

Con toda esta experiencia, Taiwán es la economía número 22 del mundo, con pobreza extrema, hambre y analfabetismo en ceros; sin deuda externa, con una renta per capita alto y costos de vida promedio a los de los países del norte de Europa.

 

Esta pandemia ha sido una gran oportunidad para desplegar todo ese conocimiento, combinando medidas fuertes sin represión, uso de la tecnología y confiando en la responsabilidad de los mismos ciudadanos. Esa ha sido su receta para la superación de la crisis, con soluciones que derivan de su desarrollo científico. Ahora está en la carrera por encontrar una vacuna o un tratamiento que permita la superación del Covid-19.

 

Taiwán demuestra una vez más que es un actor fundamental en la reconstrucción de la economía globalizada, y un aliado de todos los países, sin importar su estado de desarrollo.

Taiwán es un maravilloso mundo desconocido imposible de describir en una columna o en cien, así que la invitación a profundizar en su interesante cultura e historia.