"SALIDITA" A MERCAR

LA PEOR DECISIÓN ADMINISTRATIVA, LA MEJOR CAMPAÑA A LA PRESIDENCIA

(PARTE 1)

 

Por: Mateo Montoya

 

Para ser honesto, tenía grandes expectativas de la alcaldía de Claudia López, llegando incluso a compararla con Peñalosa, sin embargo, la cuarentena ha dejado entrever su parte más oscura. Si bien se ha conocido el episodio de la infracción cometida por López, donde fue vista junto con su pareja Angélica Lozano mercando, esta situación puede ser catalogada como la peor decisión posible en materia administrativa o como el comienzo de la mejor campaña a la Presidencia de la República.

Por un lado, la “salidita” a mercar puede considerarse como una terrible decisión en términos administrativos, ya que con ello la alcaldesa inyecta más del veneno responsable del 100 % de los problemas del país: el incumplimiento de la norma. La burgomaestre, al incumplir sus propias normas, fomenta la cultura del desacato de las reglas. Dicha situación no tendría serias implicaciones si lo hubiese hecho un ciudadano del común, pero el que López en calidad de alcaldesa, es decir, autoridad máxima administrativa de Bogotá, lo haga, sí las tiene.

Como bien señala Mauricio García, “El incumplimiento de normas del Estado [en este caso la alcaldesa] es visto desde la sociedad, por la gente del común, como una justificación de su desacato”. Es decir, ahora Claudia López con qué autoridad le puede decir a alguien que cumpla la norma, que no viole la cuarentena, que no se “cole”, que no roba; los individuos incumplirán la norma argumentando el desacato cometido por ella.

En términos muy tangibles, suponga una de las relaciones de poder más básicas según Focault: la familia, entre padres e hijos. Si un padre establece una norma, por ejemplo, prohibir el consumo de alcohol recreativo a sus hijos, pero se evidencia que este toma alcohol con fines recreativos, ¿sus hijos cumplirán la norma? Lo mismo ocurre con la “salidita” a mercar: si se corrobora que la alcaldesa salió en compañía de su pareja, lo cual fue prohibido por ella, ¿usted le haría caso?

Ahora bien, muchos podrán decir que “se está exagerando la gravedad de la falta”, tal como me respondió Mauricio García Villegas en Twitter. Sin embargo, precisamente el hecho de que la regla rota sea clasificada de “menor grado”, como salir con la pareja a mercar en la cuarentena, se promueve una cultura de tolerancia al incumplimiento de la norma.

“Pero es que solo me colé una vez”, “pero es que solo fue un semáforo en rojo”, “pero es que solo me copié una vez” y así sucesivamente se genera una cultura no solo del incumplimiento de la norma sino también de tolerancia al desacato en razón de la poca gravedad. De modo que la “salidita” a mercar resultó ser la peor decisión en materia administrativa, puesto que promueve el incumplimiento de la norma por parte de la sociedad, por pequeña o grande que sea la gravedad.

Por otro lado, la “salidita” también puede categorizarse como el mejor comienzo de una futura campaña presidencial, no obstante, este punto podrás encontrarlo en la columna de la próxima semana. Un fraternal abrazo y mucha salud para los suyos.