RÉQUIEM POR EL COMUNISMO 

Por: Andrés Villota

 

El dictador Deng Xiaoping, lideró desde 1978 el intento de ruptura con el vetusto Modelo Comunista de Mao Tse tung, para tratar de sacar a la China Popular de la miseria, las hambrunas y el atraso que dejó la aplicación del Marxismo a ultranza desde 1949. Abrió a la China Popular al comercio internacional, ingresando al GATT y a la OIC, y se acercó a Occidente para pactar con ellos la llegada de los beneficios del capitalismo pero sin otorgar las libertades económicas, civiles y democráticas que exige el Modelo de Libre Mercado.

 

Esas múltiples asimetrías crearon inmenso descontento social. Los salarios ínfimos que rayaban en la esclavitud, los problemas de vivienda, la ausencia de libertades democráticas y la corrupción, llevaron a los jóvenes chinos a salir a las calles a protestar en contra de un régimen en el que no existe el derecho constitucional a la protesta social. El Dictador Deng Xiaoping ordenó al Ejercito de Liberación Popular que disparara a discreción. En la Masacre de Tiananmen, (según documentos británicos desclasificados) murieron más de 10.000 jóvenes inocentes que luchaban por su derecho a tener una vida digna.

 

La condena internacional frente a la masacre, forzó a la Dictadura a realizar cambios cosméticos en lo social y a acelerar el viraje de la economía hacía la producción capitalista, pero conservando la propiedad sobre los medios de producción. El Partido Comunista Chino (PCCh) es el socio de todas las corporaciones que llegaron a la China Popular atraídos por la mano de obra barata y los costos de producción bajos.

 

La codicia de los empresarios y la de los miembros del PCCh, creó la mayor plusvalía en toda la historia del capitalismo contemporáneo. El tamaño de los Bancos de la China Popular que, son a su vez, los Bancos más grandes del mundo, es la mejor prueba de la acumulación de capital inconmensurable que logró el PCCh. A esto le siguió lo que Vladimir Lenin definió como “el imperialismo fase superior del capitalismo”. El PCCh, se fue por el mundo a buscar países con Gobiernos débiles para obligar a contratarlos para hacer obras de infraestructura o para dominar la industria de Oil & Gas como lo hizo en Ecuador ante la mirada cómplice del hoy prófugo de la justicia, Rafael Correa.

 

Lo anterior, trajo como lógica consecuencia, la quiebra de millones de Industrias que no pudieron seguir compitiendo con la distorsión en los precios y la ineficiencia en la producción, creadas por el inmenso monopolio estatal chino. A nivel mundial los jóvenes se vieron afectados por el desempleo, y los trabajadores en general, experimentaron una caída en los ingresos. Por ejemplo, el Financial Times publicó un estudió en el que mostró que los ingresos de los británicos eran hoy, de tan solo la tercera parte de lo que eran hace 100 años.

En Colombia, Industrias otrora prósperas, se vieron afectadas. El comercio también fue afectado por el contrabando y por la llegada masiva de productos de origen chino de pésima calidad a muy bajo costo. Incluso algunas industrias y empresas desaparecieron a pesar de las medidas proteccionistas que se tomaron para evitar un colapso económico. En el mercado laboral para tratar de disminuir los costos de mano de obra al mínimo y poder tratar de competir con los bajos costos de producción de la China Popular, llevó a que se eliminara la brecha salarial entre la mano de obra calificada y la no calificada. Por eso en Colombia, entre otras causas, se cayeron las matriculas en las Universidades, se perdió el incentivo que tenían los que estudiaban en términos de ingresos.

 

Cuando Donald Trump llegó a la Presidencia, lo hizo con el firme propósito de hacer regresar a las industrias americanas a producir en los Estados Unidos bajo el lema de “Make America great again” para recuperar el empleo, la calidad, la eficiencia en la producción y unos términos de intercambio justos.

 

La coyuntura creada por la pandemia, va a volver a hacer grande a las economías nacionales. El éxodo masivo de industrias de la China continental que había empezado incluso desde antes, por las amenazas de expropiación proferidas por el régimen del Dictador Xi Jinping a empresas de origen taiwanés, por ejemplo, se va a disparar en las circunstancias actuales. De hecho, el Gobierno de Japón, ya anunció la ayuda a los empresarios japoneses para salir del territorio chino y establecerse en otros países. Colombia tiene una gran oportunidad para ser receptora de esas empresas. Tenemos Mano de Obra calificada y polos de desarrollo económico como Barranquilla, cercana geográficamente a la Costa Este de los Estados Unidos.

 

La China Popular va a ser el país más afectado con la debacle económica que se avecina. No me quiero imaginar lo que le va a pasar a otras Dictaduras comunistas como Cuba, Vietnam, Venezuela o a la España que maneja a su antojo el partido comunista (Podemos).

 

Lo que vivimos hoy, es la gran paradoja que significa ver el auge económico y la caída del poder político de la China Popular (el más férreo defensor del Comunismo) por culpa de un capitalismo aplicado en medio de un régimen autoritario sin espacio para las libertades y el ejercicio de los derechos democráticos. Se probó hasta la saciedad que, el capitalismo solo es viable en medio de una democracia liberal. Marx, Lenin y Mao Tse tung, se deben estar revolcando en su tumba.