"POPULARES" PERO INEFICIENTES

Por: Camilo Villarreal

La alcaldía de Claudia López en apenas siete meses ha sido un constante sinsabor y una vez más queda demostrado como para la izquierda es mucho más fácil criticar, que gobernar. Antes de llegar al poder, tienen mil y unas indicaciones de cómo hacer las cosas, cuando lo obtienen demuestran lo ineficientes y demagogos que pueden llegar a ser, y cuando terminan sus periodos, peor, formulan más soluciones que no llegaron a hacer realidad cuando podían y a poner múltiples trabas, para la muestra un botón indultado del M-19.

Volviendo a la actual administración sería muy fácil criticar por sus preferencias sexuales, altanería y por ir a mercar con su esposa y senadora Angélica Lozano durante la cuarentena obligatoria. O simplemente por su militancia y liderazgo en un partido perteneciente al Foro de Sao Pablo, mismo grupo que hizo a Venezuela más pobre que Haití. Pero no, no vamos a hacer la típica, sino más bien enunciar al día de hoy (9 de Julio) todas sus falencias inoperantes para nuestra ciudad.

Al principio, no lo niego, llegue a pensar que Claudia, la llamada estatista, la flamante denunciante en el Senado de la Republica, estaba haciendo las cosas bien: gobernando para todos y no solo usando vilmente la Alcaldía Mayor de Bogotá como trampolín político a la Presidencia.


Acciones como enviar a principio de año al ESMAD a los desmanes de los vándalos indignados y adoctrinados, permitir la fiesta de la Temporada Taurina sin las extremas y hasta ridículas medidas de seguridad, avanzar para ejecutar el metro elevado dejado por Enrique Peñalosa con Miguel Uribe y hasta “no descartar” el proyecto de TransMilenio por la emblemática Carrera Séptima.

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Pero pocos meses duro la luna de miel de la llamada alcaldía “alternativa” con la ciudadanía, cada día que avanza durante la pandemia, conozco más personas que le dieron su voto y no ocultan su inconformismo con la ineficacia para ejecutar, mitigar y sobrellevar la calamidad pública y de salud que azota al mundo entero, y sobre todo cansados de su risible pelea con el Gobierno Nacional que hacen hoy de Bogotá el mayor foco de infectados (40.737) y segundo en muertes del país (921).

Si bien ningún gobierno estaba preparado, ni decisiones como la cuarentena son fáciles de tomar, vemos como otras ciudades capitales y gobernaciones trabajando en línea con el Gobierno Nacional han ido superando poco a poco y mitigando los impactos del coronavirus en sus jurisdicciones. ¿Por qué? Por un manejo ético sin afanes de protagonismo político.

En contraparte López al empezar la pandemia firmó un contrato de publicidad por 6.000 millones de pesos para promocionarse y ser la “popular” pero sobre todo acallar críticas en medios de comunicación, solo Revista Semana la llamo en su publirreportaje “La Merkel colombiana”. ¿Se justifica ese gasto durante la necesidad de la población bogotana? 

En cuanto a lo técnico y decisorio, permitir la llegada y salida de buses desde y hacia El Dorado cuando el Aeropuerto Internacional era el punto de llegada del COVID-19, no fue la mejor decisión, quizás debido a esto localidades como Kennedy y Bosa (Suba es otro caso por su tamaño y tener todos los estratos sociales), son las más afectadas, el virus viajó por toda la ciudad gracias al sistema de TransMilenio permitido por Claudia, mientras peleaba con el presidente Duque por el Aeropuerto. ¿Pretendía López dejar tirados a miles de colombianos y extranjeros por fuera, no solo del país sino de sus ciudades?

Claudia López, tuvo el tiempo (más de 3 meses) y el dinero (el presupuesto más alto en salud el país, más millonarias donaciones) para prever todas estas situaciones

La idea de la cuarentena era evitar más contagios, evidentemente, pero también ganar tiempo durante los picos de la epidemia y tener más camas disponibles junto a ventiladores en Unidades de Cuidado Intensivo cuando los contagios aumentaran, como se sabía que iba a pasar.

La flamante alcaldesa muy oronda prometió un número altísimo de ventiladores, de los cuales solo ha comprado 270 (30 de Junio) y para completar después sale con caras largas y tristes en su Facebook Live diciendo que de 305 que le entregó el Gobierno, 206 no servían según ella, no era que no funcionaran, tocaba “simplemente” calibrarlos a la altura de Bogotá. A todo esto toca sumarle que no tuvo presupuestado los médicos intensivistas que operan estas máquinas, es decir, Claudia López, tuvo el tiempo (más de 3 meses) y el dinero (el presupuesto más alto en salud el país, más millonarias donaciones) para prever todas estas situaciones, y la capital -aparentemente- aún no llega a su pico más alto de contagios. ¿”La Merkel colombiana” no pudo pronosticar algo aparentemente obvio?

La indignación con la alcaldesa cada día es mayor, ya se empieza a hablar en círculos políticos de su revocatoria en 2021. Y los escándalos (controlados por los medios) fuera de la coyuntura de la pandemia no la ayudan mucho, como los contratos millonarios de la Alcaldía a aportantes de su campaña como Gustavo Cuellar y Ana María Ruiz, o el desastroso engaño de la alta funcionaria del IDU Liliana Mejía, que llegó a ser directora técnica de proyectos, con todos, óigase esto, ¡todos sus títulos falsificados!

No sé qué tan bien le caería a la ciudad una revocatoria y un nuevo vacío de poder, que luego de 12 años íbamos recuperando, y en menos de un año, recaer con la misma piedra. La primera mujer alcaldesa podría ser también la primera revocada. Que la ciudadanía, los resultados y la democracia decida.  

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