POLÍTICA SIN PENSAMIENTO

Por: Camilo Noguera Pardo

Director y fundador de la Revista Colombiana de Estudios Hispánicos;

Director académico del Centro para el Desarrollo Humano Integral de la U. Sergio Arboleda, Colombia. 

«Yo, que al principio estaba lleno de entusiasmo por dedicarme a la vida política, al fijar mi atención en ésta y verla arrastrada en todas direcciones por toda clase de corrientes, terminé por sentirme atacado de vértigo, y aunque no prescindí de reflexionar sobre cómo y cuándo podrían mejorar estos asuntos y, en consecuencia, todo el sistema político, sí dejé de esperar, sin embargo, sucesivas oportunidades de intervenir activamente, concluyendo por advertir que todos los Estados actuales están mal gobernados (…). Y me vi forzado a afirmar, en alabanza de la verdadera filosofía, que de ella depende la comprensión de lo que es justo, tanto en lo político como en todos los asuntos privados; y que no cesará en sus males el género humano hasta que los que son recta y verdaderamente filósofos ocupen los cargos públicos, o bien los que ejercen el poder en los Estados lleguen, por especial favor divino, a ser filósofos en el auténtico sentido de la palabra» (Platón, Carta VII, 325 E, y ss.).

 

«No achaquemos al intelecto las catástrofes causadas por las codicias que nos ciegan» (Gómez Dávila, 2002, p.221).

El COVID-19 ha generado importantes reflexiones de intelectuales que van más allá de la corteza coyuntural, vale decir, que examinan la realidad con profundidad y rigor científico. Para consulta del lector, referencio algunas: Ojalá el virus nos haga salir de la caverna, la oscuridad y las sombras, del filósofo español Emilio Lledó; La hermosa penitencia, del reputado escritor antimoderno José Manuel de Prada; La invención de una epidemia, del erudito Giorgio Agamben; La emergencia viral y el mundo de mañana, del filósofo coreano, domiciliado en Berlín, Byung Chul-Han; La sociedad va a cambiar radicalmente después de esta crisis, de la teórica de la ética y la ciudadanía, Adela Cortina; El orden mundial previo al coronavirus era letal, del filósofo Markus Gabriel. Sin embargo, estas valiosas reflexiones suelen pasar inadvertidas por la opinión pública y por los líderes políticos. No las invocan ni como diagnósticos precisos de la realidad ni como herramientas útiles para trazar horizontes de acción presentes y futuros. Así las cosas, los ciudadanos y los gobiernos terminan repasando la realidad y dirigiéndola (esto es lo más grave) o desde la inmediatez que ofrecen los medios de comunicación o desde las ocurrencias pactadas entre la clase política y los poderes económicos (tan frívolos y tan pérfidos) o, peor que las anteriores, desde la asesoría de pacotilleros que gritan sus fruslerías por doquier, o sea, su ideología progresista y su ética del resentimiento que tanto fascina a los más.

 

La academia de verdad queda relegada a ornato de segunda y solamente es consultada cuando la catástrofe es inminente. Y esta constancia histórica no ha variado con el COVID-19. No ha variado por dos razones: primero, porque el enorme capital del pensamiento en humanidades, ciencias sociales, ciencias de la salud y ciencias exactas no se escuchó a tiempo. Si se hubiera escuchado, hoy los países tendrían la mayor inversión de sus presupuestos en salud, educación y cultura y, por ende, estarían mejor preparados, en lo técnico y en lo humano, para enfrentar esta crisis; segundo, porque pese a que teóricos de todo orden han alertado, desde hace tiempo, acerca del surgimiento de virus cada vez más peligrosos y sistemas políticos generadores de formas de vida cada vez más inhumanas, la mayoría de gobiernos han ignorado estas voces y, en cambio, han dirigido los destinos de las naciones según las prioridades del capital. En palabras más simples: fue necesario que cayeran los mercados bursátiles, que muriera gente y que se declarara la pandemia para empezar a escuchar a la ciencia y para atender las quejas (las viejas quejas) de los académicos.

Si el lector tuviera dudas sobre las alertas tempranas que han sido ignoradas, basta que revise, por ejemplo, la publicación de 2019 titulada Annual report on global preparedness for healt emergencies. Global preparedness Monitoring Board (Un mundo en peligro: Informe anual sobre preparación mundial para las emergencias sanitarias. Junta de la vigilancia mundial de la preparación). Este informe avisa, desde su fecha de publicación, la necesidad de que los países se prepararen en conocimientos, competencias y sistemas institucionales para prever y detectar las consecuencias de emergencias, peligros, eventos o condiciones probables, inminentes o actuales que afecten la salud, para responder con eficacia (p. 16.). Asimismo, el informe puntualiza la urgencia de anticiparse para una pandemia causada por un patógeno respiratorio letal (p.27.). Pero, además de este informe, son más las voces intelectuales desatendidas deliberadamente por los gobiernos durante décadas. Traigo a colación algunos nombres: Zygmunt Bauman, Martha Nussbaum, Alasdair MacIntyre, Robert Alexy, Luigi Ferrajoli, Elio Sgreccia, entre otros tantos notables pensadores de Occidente. Ellos han mostrado con sus investigaciones posibilidades de construir mejores futuros para la especie humana. Salvo contadas excepciones, lo cierto es que estos capitales culturales únicamente son consultados en claustros universitarios y comunidades académicas, pero no alcanzan a instalarse en el interior de las instituciones gubernamentales para generar cambios.

Para terminar la idea, basta decir que los exámenes penetrantes que los teóricos vienen desarrollando hace décadas y que, precisamente por eso, tienen mucho que aportar al progreso de las naciones, solamente son consultados por las «minorías selectas», tal y como José Ortega y Gasset denominó a ciertos grupos humanos; y que esto es lamentable, en últimas, porque es necesario articular la academia y la acción política para alcanzar el desarrollo humano, el desarrollo sostenible y la previsión consciente y efectiva ante las crisis sobrevinientes que aparecen con el tiempo y que atañen a la especie humana y a su supervivencia. Sin la articulación entre la academia y la acción política, un alto porcentaje de las políticas públicas desembocan en la improvisación, el desconocimiento y la mediocridad (basta revisar, por ejemplo, el escaso número de académicos que participan en la construcción de los planes nacionales de desarrollo. De ahí, las palmarias contradicciones de los planes conceptuales de los países, su escasez de fuentes especializadas y su desconexión con conceptualizaciones anteriores, por decir lo menos). Pero bueno, esperemos, como dijo Emilio Lledó en el artículo que referencié en líneas precedentes, que este virus nos haga salir de la caverna.

Referencias

 

Artículos de prensa digital

 

     Agamben, G. (2020, 26 de Febrero). La invención de una epidemia. Quodlibet.it. Recuperado de https://ficciondelarazon.org/2020/02/27/giorgio-agamben-la-invencion-de-una-epidemia/.

 

     Byung Chul-Han (2020). La emergencia viral y el mundo de mañana. Diario El País, España. Recuperado de https://elpais.com/ideas/2020-03-21/la-emergencia-viral-y-el-mundo-de-manana-byung-chul-han-el-filosofo-surcoreano-que-piensa-desde-berlin.html.

 

     Cortina, A. (2020, 25 de Marzo). La sociedad va a cambiar radicalmente después de esta crisis. La vanguardia. Recuperado de https://www.lavanguardia.com/local/valencia/20200325/4891567297/adela-cortinas-sociedad-cambiar-radicalmente-despues-crisis-coronavirus.html.

 

     De Prada, J. M. (2020, 23 de Marzo). La hermosa penitencia. XLSemanal. Recuperado de https://www.xlsemanal.com/firmas/20200323/la-hermosa-penitencia-juan-manuel-prada.html.

 

     Lledó, E. (2020, 29 de Marzo). Ojalá el virus nos haga salir de la caverna, la oscuridad y las sombras. El País. Recuperado de https://elpais.com/cultura/2020-03-28/emilio-lledo-ojala-el-virus-nos-haga-salir-la-caverna-la-oscuridad-y-las-sombras.html.

    Markus. G. (2020, 24 de febrero). El orden mundial previo al coronavirus era letal. El País. Recuperado de https://elpais.com/cultura/2020/03/21/babelia/1584809233_534841.html.

Libros

 

     Gómez Dávila, N. (2005). Escolios a un texto implícito. Selección. Bogotá: Villegas Editores.

 

     Platón (2015). La República o el Estado. España: Biblioteca Edaf.