OTRO ATROPELLO MÁS

Por: Nelson Roberto Pardo Giraldo

 

Hace unos días, a la salida de mi casa, me encontré con un amigo al que llamaré Pepe, quien fue mi compañero de trabajo en el Banco de la República. Yo me retiré de esa institución hace muchos años, al igual que mi Padre don Roberto Pardo López, (q.e.p.d.), quien estuvo vinculado durante 30 años, a esa gran institución que era motivo de grandes elogios, y que siempre brilló por ser líder en su condición de Banco Central, era la Joya de la Corona, con unas directrices rigurosas frente al país y en todo el sector financiero, con unas políticas que le merecieron durante muchos años, ser la más importante entidad del Estado Colombiano.

Pero volviendo a Pepe, que trabajó hasta que recibió una pensión conciliada, debido a que aún le faltaba un requisito para hacerse a la pensión por vejez, cuando estas fueron ofrecidas por el Banco, cuyo propósito era disminuir el número de empleados, como consecuencia de lo dispuesto en la Constitución del 91.

Venía Pepe con la cabeza gacha, caminando lentamente… “ahora ya caminas lento, como perdonando el viento” como dice Piero en su canción “Mi querido viejo”, ayudado con un bastón, y mucho más canoso y arrugado que antes.

- ¡Hola, mi querido Pepe!, ¿cómo vas? - Le dije, un poco alzando la voz porque noté que ahora usaba además del tapabocas, unos audífonos.

 

Hola Nelson, - me contestó con una voz un poco “cascada”, de lejos y me dijo: - ¿Todos en tu casa Bien? ¿A ninguno le ha dado el famoso virus?

 

- No, - le respondí - afortunadamente estamos sanos. ¿Y Tú?

 

Regular, muy regular mi querido Nelson, - me contestó.

 

- Pero, un pensionado del Banco de la República de qué va a quejarse, - se lo dije a manera de sorna, a sabiendas de que la actual administración de esta entidad, no los ha tratado bien, ha sido descomedido con quienes le entregaron su vida; un tema sobre el que me referí antes, en una columna anterior, tal como el mismo Pepe me lo había comentado.

Foto: Portafolio

Lo invité a que pasara a mi casa un ratico para ofrecerle un café, y me actualizara sobre lo que ha venido sucediendo con los pensionados, desde la última vez que hablamos sobre el tema. Después de recordar con Pepe los años en que trabajamos, cuando el Banco era una verdadera escuela  financiera muy importante, rectora de la banca central, con gente muy seria y profesional; entramos en materia.

- Cuéntame, Pepe, qué a pasado recientemente que te siento muy bajo de tono.

- Muchas cosas, mi querido Nelson, - me dijo poniendo su mirada mas allá de mi sala, como añorando viejas épocas -. Mira, - me dijo con su voz cascada y cansada- como tú sabes, esta administración del Banco, la actual, la que lidera un ingeniero, decidió sacar definitivamente a los pensionados del Banco, tal como ya lo nos lo anunció la vocera del Banco para los pensionados, una persona de cuarta jerarquía en la Institución, argumentando una tontería, aunque nunca nos han querido decir la razón de fondo, y tememos perder todos los beneficios, así el Banco diga otra cosa…

- Pero eso no lo puede hacer, porque viola la Constitución, como lo habíamos conversado hace rato, - le contesté frunciendo mi ceño -.

- ¡Ay, mi querido Nelson!, claro que sí lo van a hacer, así violen la constitución y la ley y los acuerdos y lo que sea, porque el poder del Banco es gigantesco y la razón de esta comedia debe ser, de mucho fondo para hacer semejante estupidez…. Fíjate que el ingeniero gerente, nos dio una razón muy débil y sin ningún sustento en un videíto de 3 minutos, para cometer este otro atropello, que los pensionados la hemos considerado ridícula, por decir lo menos, - y después de beber un sorbo de café, continuó diciendo - Mira Nelson, te repito lo que te había dicho hace unos meses, en el sentido de que todo comenzó para nosotros, con una carta que nos envió en julio del año pasado el subgerente corporativo, un señor de apellido Rivas, quien nos dijo que a partir de enero del 2020 el pago de la pensión, se dividiría en el sentido de que el Banco seguiría pagando el mayor valor de la pensión de vejez, lo cual haría al principio de cada mes, y Colpensiones nos pagaría al final del mismo mes por la compartibilidad, y no sé qué más cosas sin soporte alguno…

- ¿Cómo así? ¿Luego no es una sola pensión? - Lo interrumpí –.

- Pues nosotros los pensionados, también pensábamos lo mismo, porque nuestra apreciación sobre esta nuestra Entidad es, como en su larga historia lo ha demostrado, de una gran seriedad que respetaba siempre lo que firmaba. Pero el Banco que no es el mismo de antes, con la llegada de este gerente general, quien decidió que así lo haría, porque aparentemente lo llamaron de Colpensiones y le dijeron que como ya estaban técnicamente en capacidad de pagar las pensiones de jubilación de vejez, a cada uno de los pensionados del Banco, ya no había lugar a seguir con estas pensiones especiales, lo cual les salía carísimo, por lo que no suscribirían nuevos convenios, entre las dos entidades.

- O sea, - le dije - ¿que por esta razón tan “traída de los cabellos” tomaron esta decisión?

- Si claro, - agregó Pepe mi amigo – nos explicaron que quedaba a cargo de Colpensiones el pago de la pensión de vejez, y a cargo del Banco de la República el mayor valor de la pensión, si había lugar a esto, dentro de lo que se llama la compartibilidad, que aun no entiendo de qué se trata esa palabrita. Y como sostienen ellos, que los convenios que firmaron estas entidades desde hace mas de 20 años, depende el pago de la totalidad de esta por parte del Banco, y su repetición ante Colpensiones, pero al no suscribir un nuevo convenio, decidieron adelantarse y resolver el problema por lo más delgado… ¡Los pensionados! Ni idiotas que fuéramos para comernos esa razón. Eso es lo que hay, algo para nada claro detrás de esto, y que no huele bien para que se arriesguen de esta manera, a cometer este esperpento jurídico. Lo tendrán que precisar y explicar.

Foto: Atlantic Pacific

- Detengámonos aquí un momento, - le dije a mi amigo Pepe - Como abogado veo que aquí hay que analizar dos cosas: la primera, si el gerente del Banco de la República y el presidente de Colpensiones pueden intentar dar por finalizadas las pensiones especiales, lo cual es obvio que no, porque va en contravía de lo dispuesto por el constituyente del año 2005, o sea que están violando la Constitución Nacional, porque solo es la Constitución la única que puede definir este aspecto; y la otra, es la figura de la compartibilidad, la cual se refiere a cómo se estructura una pensión, cuando hay dos entidades o más que deban concurrir a su pago, lo que sucede actualmente con las pensiones, pero no dice que se puedan pagar por separado! es más: te hago énfasis,- le dije - en que hay una norma de pensiones que indica,  que el responsable del pago de la totalidad de ésta al pensionado, es quien la reconoció primero, y los demás deben concurrir a reembolsarle el valor correspondiente a esta…

Mi amigo Pepe, mirando al techo de mi apartamento, me dijo - Claro que si y eso se le ha dicho al Banco en varios derechos de petición, pero siempre la persona contratada para responderlos, que está en el cuarto nivel de jerarquía en el Banco, hace muchas elucubraciones jurídicas sobre la compartibilidad, la obligatoriedad de tomar la pensión de vejez de Colpensiones por parte del pensionado, cuando cumpla los requisitos de edad y tiempo laborado y no sé qué más cosas, y con esos argumentos son los que nos devuelven todo…. O sea, nos tratan como a tontos o bobos, como si no supiéramos que una conciliación que ha hecho a tránsito de cosa juzgada, no se puede alterar unilateralmente por una de las partes, porque está avalada por un juez de la Republica. Eso me lo han dicho varios abogados, concluyó.

- Y esas consideraciones que me comentas, creo que son un error gigantesco mi querido Pepe, - le respondí - porque podrían ubicar tanto al Presidente de Colpensiones como al gerente del Banco dentro de una norma penal que se llama “prevaricato por acción”, porque tal como me lo has contado, ellos no pueden definir si suprimen o crean pensiones especiales, porque ya las puede pagar Colpensiones… ese concepto, si es cierto, es ridículo porque el acto legislativo No 1 del 2005 definió cuales pensiones especiales desaparecen, y cuales se conservan por ser derechos adquiridos.

- Pero mi querido Nelson, - me dijo Pepe- si el subgerente Rivas les dijo a unas pensionadas cuando le hicieron un reclamo, después de él anunciar con aires de victoria en uno de sus conversatorios, que nos podemos parar en la cabeza si queremos, (aquí se reventó de risa porque no se imaginaba cómo se podría parar en la cabeza mi amigo Pepe) pero que esto va porque va, y que definitivamente pasaremos totalmente a Colpensiones.

- Pepe, - le dije- tú me comentaste no hace mucho, que te retiraste del Banco por una conciliación que hiciste con este, en la que se comprometió a pagarte de por vida una pensión especial, tal como las había concedido hasta ese momento con las mismas características, etc. y ¿ahora sale a decir que, perdonen, que no es cierto, que qué vaina, pero que el Dr. Francisco Ortega, gerente general y persona muy seria, y la primera Junta del Banco después de la Constitución de 1991, según estos personajes, se equivocaron totalmente al haber planteado el retiro de esta forma, para disminuir el número de empleados de la entidad, como consecuencia de la constitución del 91 y que, por lo tanto, 600 jueces laborales también se equivocaron al aprobar esas conciliaciones? Esto es inaudito.

- Pues fíjate que eso parece, - me contestó Pepe con el ceño fruncido - Y ya comenzaron a quitarnos beneficios, porque ahora tenemos que cancelar los copagos en la medicina prepagada, que tenemos aún con Colsanitas la cual reemplazó el servicio médico que tenía el Banco, que durante tantos años prestó un servicio maravilloso para sus empleados, como para sus pensionados, y ahora me toca pagar cada copago de 21.600 pesos por cada terapia que debo hacer por esta joda de haber fumado tantos años, cuando antes me descontaban solamente 12.000 de la nómina por la totalidad de las terapias que son 10 y ahora me salen en 210.000  cada 6 meses. Es decir, Nelson, el Banco nos está aplicando normatividades que se acordaron posteriormente.

“Mientras que los pensionados, que le trabajamos muchos años al Banco, tenemos unas pensiones bajitas, porque los sueldos eran bajitos en nuestra época, porque teníamos esos beneficios

- Y a los empleados, ¿se los incrementaron y ellos lo tienen que pagar directamente también?

- Claro, - me respondió mi amigo Pepe - pero qué problema va a tener un empleado que se gana dieciocho sueldos al año, les incrementan los sueldos por cualquier razón “técnica”, tienen vacaciones legales y varias sumas extralegales para estas, y además puede vender parte de estas al Banco, cesantías anuales, servicio médico y odontológico y en fin un montón de garantías por que las directivas le tienen pavor al sindicato, sobre lo que nosotros no tenemos problema, mientras que los pensionados, que le trabajamos muchos años al Banco, tenemos unas pensiones bajitas, porque los sueldos eran bajitos en nuestra época, porque teníamos esos beneficios, y en el momento de otorgárnoslas le disminuyeron porcentaje a los salarios, y de ahí en adelante solo las nivelan con el costo de vida…

- Pero – lo interrumpí - los beneficios que tienen ahora, ¿No los pierden así les paguen dividida la pensión?

- Mira Nelson: los beneficios que tenemos hasta ahora, -me respondió - es muy posible que nos los quiten todos, porque más temprano que tarde nos pasarán definitivamente a Colpensiones, según lo dijo por escrito la señorita que nos responde los derechos de petición, que debe repetir lo que le ordena el Gerente, porque todos sabemos que estas políticas pasan por la Gerencia General. Y así nos digan que no es así, que nos van a conservar los beneficios, así estemos ya en el régimen de Colpensiones, ¿tú crees, Nelson querido, que el Banco nos los quitará?

- ¿Será? Lo interpelé un poco incrédulo

 

- Claro que sí… intentarán hacerlo a la brava, pero daremos la pelea hasta el final.

 

- Y habría mucho más de que hablar - me dijo Pepe riéndose -, pero me tengo que ir porque me espera en la casa la jefe en jefe del hogar, y si me desaparezco mucho tiempo me pregunta si me fui a hablar babosadas con los amigotes… pero después, si me invitas a otro tinto, te cuento la razón de fondo del porqué el Banco tomó la decisión de sacarnos como pensionados de la entidad, la cual estoy averiguándola y parece que hay ya investigaciones que así lo demuestran.

- Antes de irse le pregunté, que si el tratamiento de los pensionados en el Banco, sigue siendo igual de respetuoso a como era en las épocas nuestras, cuando los gerentes generales y los subgerentes se referían a ellos con inmenso respeto, a lo cual me respondió después de levantarse con cierta dificultad de la silla y agradecerme el tinto. Mi querido Nelson: eso eran otras épocas cuando el Banco era serio y cumplía lo que prometía… ahora nos tratan como a una “recua de mulas… arre mulas entren por allá, es decir, no valemos nada para el Banco, nuestras opiniones no valen nada y debemos echar por donde ellos lo ordenan, sin chistar.

- Finalmente le dije a Pepe, ojalá él Banco de la República vuelva por sus fueros, y honre esa larga y brillante historia, de la que formamos parte mi padre, tú y yo. Siempre vivimos muy orgullosos de esa gran institución.