MOVILIDAD:

UN ASUNTO VITAL

PARTE II

Por: Nelson Roberto Pardo Giraldo

 

Apreciados amigos y queridos lectores lo prometido es deuda. Me permito dar continuación al tema mencionado en mi primer artículo. Como lo he mencionado en repetidas oportunidades, la Movilidad tiene tantas aristas, que voy a tratar de ser ordenado, en los múltiples puntos de mención y análisis. En mis escritos, cualesquiera que sean ellos, trato siempre de ser propositivo, porque es parte de mi visión de vida. En este caso inicio con una mención, que no es tan positiva, ya que el problema de la Movilidad, es de carácter nacional, pero hay ciudades donde el problema es más acentuado, como en el caso de Bogotá.

En el pasado gobierno distrital, el fenómeno de persecución a los propietarios y/o conductores de vehículos particulares, no pudo ser mayor, porque no les alcanzó el tiempo. Para empezar siempre nos dijeron que el arreglo de la malla vial costaba varios billones de pesos, y que el distrito no tenía esos recursos para hacerlo, y si así los tuviera, esa plata la iban a invertir en otros proyectos, como en obras de infraestructura. Por tal razón las calles y avenidas del distrito, cada vez se deterioran más, a tal punto que se presentan graves accidentes de tránsito, en esos huecos o troneras de la vía, y cuyas víctimas son motociclistas, ciclistas y obviamente vehículos que quedan destrozados en su suspensión, sus rines y llantas.

Una noche de fuerte lluvia por el sector de Unicentro, fui víctima de una tronera de esas. La primera pregunta que me surge respecto a este primer asunto, es porque al distrito no se le aplican unos comparendos, por cada hueco o falla en la malla vial que se encuentre sin arreglar. Así como se lo ponen a los conductores en temas mucho más simples, como el tener en su vehículo un bombillo fundido. Este deterioro de las vías, acarrea que los promedios de velocidad, sean mucho más bajos. Esto acompañado por el número de vehículos nuevos, que cada año salen al mercado. Pero nunca he escuchado a las autoridades, que para minimizar este fenómeno, pidan que se cierren las plantas de producción de Sofasa y Colmotores.

Esto sería ilógico, pero el mico sabe a qué palo trepa, y a los propietarios si nos caen, con medidas de diversa índole, como el pico y placa en la semana, el pago adicional en millones por semestre, para poder circular todos los días sin restricción; estos recursos no van para arreglos de las vías, son para financiar las quiebras del transporte público SITP, y últimamente el pico y placa ambiental, cuando está comprobado hasta la saciedad, que no son los vehículos particulares, los que más contaminan, por el contrario somos los que menos. Porque vamos a financiar, a unos empresarios del transporte con quienes nada tenemos que ver, pero que están quebrados. Igual el cobro por parqueo en la calles, con un parquímetro, para recaudar dineros, que no se sabe con cual fin. De estos hay en algunos países de Europa, pero si conoce el destino de estos recursos.

Las cámaras de control de velocidad se convirtieron en un negocio perverso, por parte de las autoridades y de particulares, en las que no había unidad de promedio o tope de velocidad, y esto lo regulaba cada autoridad según su capricho

Otro tema aún más complicado, y es el de las cámaras de control de velocidad, que hace ya varios años se instalaron en las carreteras, y que se convirtieron en un negocio perverso, por parte de las autoridades y de particulares, en las que no había unidad de promedio o tope de velocidad, y esto lo regulaba cada autoridad según su capricho, al igual que la respectiva señalización. Desde el año pasado en Bogotá, se instalaron muchas cámaras que no podían funcionar, porque no habían cumplido con las normas mínimas que el Ministerio de Transporte exige para su puesta en funcionamiento. A pesar de esto, la Alcaldía ya las había puesto a operar, quebrantando así las normas vigentes sobre este ítem. Como siempre ¡a la brava! A estas cámaras las llamaron salvavidas, y las utilizan entre otros, para detectar carros mal parqueados. Pero esto es poco, porque estas tienen que ser sometidas a un riguroso proceso de calibración, sobre todo para el control de velocidad, pero eso tampoco lo habían cumplido. Esta semana dijeron que si.

Pero eso sí, un gran afán de ponerlas a funcionar, aun sin los requisitos exigidos por la ley, pero a poner comparendos, todos los que se quieran. Ese es el gran negocio. En este momento la Secretaria de Movilidad de Bogotá, quebrantando una Sentencia de La Corte Constitucional del 6 de febrero del 2020, que declaró inexequible el parágrafo 1 del artículo 8 de la Ley 1843 del 2017, reactivará la imposición de comparendos a través de las cámaras, en contravía de lo ordenado en esta Sentencia de la Corte Constitucional y en contra de normas y preceptos legales y constitucionales. Ese día la Corte Constitucional señalo que ese parágrafo daba por hecho, que el propietario de un vehículo era el infractor y responsable de una conducta, que no estaba plenamente comprobada al momento de ser cometida. Además de esto, la norma demandada contiene ambigüedades en su redacción, que generan gran incertidumbre en cuanto al respeto de garantías constitucionales ineludibles, en el ejercicio del poder punitivo del estado. El Congreso es el indicado para subsanar o modificar la redacción de este parágrafo y hasta el momento no lo ha hecho (Dr. José Gregorio Hernández-El Tiempo).

Pasemos a otro segmento, como la cancelación de vías que fueron diseñadas para el tránsito vehicular, y las convirtieron en ciclo vías. Mientras más aumenta el número de vehículos, como lo mencioné anteriormente, más se restringe el número de calles o avenidas, como el caso de la cra 11 de la calle 100 a la 81. De cuatro carriles se pasó solo a uno, porque el de buses ocupa los otros dos. Igual sucede con el carril de “solo buses”, que inicia en la calle 100 con cra 7, y va así hasta la calle 37 o hasta el museo nacional. En este trayecto se viene en cuatro carriles y se reduce a dos.

En el sector del Museo del Chicó se reduce a uno solo, por la subida a la circunvalar que ocupa dos o tres carriles. Estos ejemplos para resaltar todo lo que vivimos diariamente en nuestra ciudad. Otro elemento más para mencionar, la nueva moda del pasado gobierno, fue el de hacer en la mitad de las calles, resaltos en la vía, reduciendo el área de tránsito y por ende el flujo vehicular, al igual que unos reductores, que en la mayoría de casos solo propician el daño de la suspensión de los carros.

No sé cómo está la reglamentación de las bahías de parqueo, e igualmente las zonas de parqueo en sectores residenciales, donde hoy existen cientos de señales de prohibido parquear, como también en zonas de atención y consulta médica, iglesias y hospitales y clínicas. Esto para indicar que en estas zonas o sectores, van personas mayores de edad, otras con serios quebrantos de salud, niños, etc. No se puede pretender por parte de las autoridades, que el parqueo en estos sectores, implique la comisión de una infracción.

Finalmente quiero alertar nuevamente a los bogotanos, porque no soplan buenos vientos para la movilidad vehicular, ya que la Alcaldía está aprovechando esta cuarentena, y la prohibición del tránsito normal de vehículos particulares, para que avenidas principales, como son la Cra 7 y la NQS, sean nuevos y permanentes espacios durante las 24 horas del día, para las bicicletas, en parte de estas. En la primera entre las calles 106 y 22 sur, y en la calle 13 entre las carreras 135 y 100. En una segunda etapa, se intervendrán los carriles de la avenida carrera 9 entre las calles 170 y 116.

A pesar que la pandemia, va a exigir el uso del vehículo particular, para proteger la salud y vida de millones de ciudadanos, evitando su peligrosa contaminación, las autoridades nos van a arrinconar con el pretexto del uso de la bicicleta. Cada día menos derechos a nuestra movilidad, pero los impuestos como el de rodamiento, siguen vigentes y mañana en aumento.

Seguiré analizando próximamente, este tema fundamental de la Movilidad.