LOS DOGMÁTICOS

DEL CONFINAMIENTO

Por: Cristian Rojas González

Estados Unidos está a punto de convertirse en el país con más casos de COVID-19 en el mundo, mientras la prensa liberal ataca a Trump por no ordenar un confinamiento general, la OMS elogia las medidas que ha tomado y el 60% de los ciudadanos aprueba su gestión de la crisis. Los dogmáticos del confinamiento solo apuntan a Trump y olvidan que Alemania o Japón tampoco han tomado la decisión del aislamiento general, que tanto le sirve a un país como el nuestro en donde el sistema de salud colapsaría mucho más rápido.

Trump no está sacrificando la salud en el altar de la economía. El avance en tratamientos, la ampliación y el mejoramiento en la aplicación de pruebas -no solo para encontrar enfermos sino inmunes- el asilamiento focalizado según perfiles y ubicaciones, entre otros, son también medidas importantes para superar la pandemia, más aún en el país con los mejores centros de investigación del mundo, lo que le ha significado el mayor número de premios Nobel de Medicina. Todo esto sin llevar a la economía al colapso y sin poner más vidas en riesgo en el largo plazo.

Esta última idea es defendida por el ya legendario Thomas Friedman (periodista del New York Times, no vocero de la Casa Blanca) a partir de su diálogo con el director y fundador del Centro de Investigaciones en Prevención de la Universidad de Yale, quien ve que la debacle económica como consecuencia del confinamiento general, puede ser aun peor para la salud. Y, por supuesto, las primeras víctimas serían los más vulnerables, no las grandes corporaciones. Así, el extravagante plan de rescate aprobado por el Senado y las medidas sanitarias –ojalá audaces y acertadas– de las próximas semanas, podrían significar una respuesta equilibrada.

La propuesta de Trump no puede tomarse como si se tratara de AMLO o Bolsonaro, y no por sus propios méritos, sino porque Estados Unidos no es México ni Brasil y porque tiene un equipo de asesores de lujo. Si quieren encontrar al gobierno del desastre, mejor miren a Pedro Sánchez en España con sus contagiosas marchas feministas y sus test piratas.

No digo que todo está perfecto, pero ojalá a Estados Unidos le vaya bien en la dura prueba que viene. Eso sería bueno para todos.