NO CAER EN LA TRAMPA DEL POPULISMO:

EL EJEMPLO DE PASTRANA

Por: José Hofmann Delvalle

En días recientes, el exministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría, señalaba que Colombia con motivo del COVID-19, había caído en una especie de pandemia de populismo. Es cierto. En este tiempo, no han faltado propuestas disparatadas que en nada consultan la realidad fiscal de la Nación.

Para conjurar esa tentación, le recomendaría al presidente Iván Duque Márquez -a quien el autor de éstas líneas respalda incondicionalmente-, que se inspirara en el ejemplo histórico del exdignatario Andrés Pastrana, parte activa de la coalición gobernante y cuyo gran mérito como estadista, fue que logró tomar las medidas adecuadas para enderezar el rumbo de la nación en el momento preciso, aunque las mismas no fueran muy populares. Así, aunque no se reconozca, su gestión marcó un verdadero “punto de inflexión” positivo en varios aspectos. Veamos.  

El 7 de Agosto de 1998, Colombia era a criterio de muchos analistas internacionales, un Estado fallido.  A consecuencia del Proceso 8000, el país no tenía legitimidad internacional, estaba al borde de ser declarado como forajido por la Comunidad Internacional, tenía inexistentes relaciones de cooperación efectivas con los Estados Unidos y se encontraba descertificado por el mismo en su lucha contra el narcotráfico; en el frente del orden público, contaba con un ejército desfinanciado, desmoralizado y mal equipado que lucía impotente frente al avance de unas guerrillas terroristas que tenían la bien fundada ilusión de tomarse el poder por la vía armada; por su parte, la economía, estaba sometida a desajustes tanto internos como externos que desembocaron en la peor crisis del Siglo XX. En suma, Pastrana y sus colaboradores, encontraron un escenario de caos total.

Tomó con coraje decisiones que, aunque impopulares en su momento, vistas en retrospectiva fueron fundamentales para enderezar el futuro de Colombia.

Ante ésta difícil situación, el expresidente Andrés Pastrana tuvo la visión de rodearse de los mejores, todos técnicos de política pública de primer orden inspirados filosóficamente en su mayor parte en el Humanismo Cristiano como Juan Camilo Restrepo, Mauricio Cárdenas, Juan Carlos Echeverry, Eduardo Pizano, entre otros y tomó con coraje decisiones que, aunque impopulares en su momento, vistas en retrospectiva fueron fundamentales para enderezar el futuro de Colombia. Dichas medidas, lograron, por un lado, reactivar la economía y sanear el sector financiero; y por el otro, reinsertaron a la nación en el concierto internacional, fortalecieron de una manera sin precedentes nuestras Fuerzas Armadas con ayuda estratégica del gobierno estadounidense y derrotaron en el ámbito político a las FARC, punto este que no carece de importancia, máxime cuando hemos visto en los días que corren, cómo se ha vuelto a legitimar ante una opinión pública errática. Esto sin mencionar programas de hondo contenido social como Familias en Acción, Familias Guardabosques, Jóvenes en Acción, etcétera, con afortunada continuidad en las administraciones subsiguientes y que –junto con políticas macroeconómicas responsables- lograron reducir en el periodo comprendido entre 2000 a 2016, tanto la pobreza monetaria como multidimensional del 55% al 31%.

No en vano, el diario EL TIEMPO en editorial del 29 de Julio de 2002, indicó:

 

“(…) La historia será más benévola con la administración de Andrés Pastrana que las recientes encuestas de opinión. Con el paso de los años se reconocerá con mayor favorabilidad la gestión política y económica del actual Presidente. Pero desde ya nuestro balance del cuatrienio que expira la semana entrante es positivo en varios frentes. (…) En el gobierno Pastrana la guerrilla no fue derrotada militarmente. Pero en el terreno político la subversión fue aplastada. Hoy en día el apoyo popular a las FARC y al ELN es cero. Ese es un logro inmenso, fundamental para que la sociedad colombiana pueda progresar. En otros frentes hubo soluciones y avances significativos: se estabilizó la economía (no hay que olvidar que el gobierno actual recibió una terrible herencia económica del gobierno Samper), se sorteó con éxito una muy delicada crisis financiera, se reactivó la construcción, se estructuró una estrategia y un trabajo en equipo (sector público y privado) para darle competitividad a las exportaciones colombianas, se lograron avances en salud y en educación (reconocidos recientemente en un informe de Naciones Unidos), se fortalecieron como nunca antes las Fuerzas Militares, las relaciones internacionales de Colombia llegaron a su punto más alto en la historia. (…) Así pues, no son pocos ni de escasa importancia las contribuciones a Colombia de Pastrana y sus colaboradores (…)”.

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Así pues, en la hora presente de crisis total, ojalá el Presidente Iván Duque, escuche más a uno de sus mejores y más leales aliados como lo es el exmandatario Andrés Pastrana. Y tomando su ejemplo, se reafirme en la máxima de Winston Churchill, según la cual “estadista es aquel que tiene el coraje para hacer lo correcto para las próximas generaciones, sin pensar en las próximas elecciones”.

Puntillazo Final. Con motivo de la próxima conmemoración del centenario del natalicio del expresidente Misael Pastrana (1923 – 2023), la historiografía nacional debería hacer una obra seria donde se analizara la vida y obra del gran estadista, cultor en vida de los ideales del Humanismo Cristiano y que encontraron concreción partidista mas no continuidad histórica –desafortunadamente-, en lo que en su hora se denominó el Socialconservatismo o Partido Social Conservador.  

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