LA REVOLUCIÓN DEL AMOR

Por: Jorge Yarce

 

El mundo vive una auténtica revolución del amor, que está cambiando muchas vidas por completo: amor de su esposa o esposo, de sus hijos, de su familia grande, de sus amigos, profesores, compañeros de estudio o de trabajo, y del personal sanitario de todo el mundo que se está jugando la vida por todos nosotros para que podamos vivir (salvarnos) y para que podamos vivir bien, para que podamos seguir amando. Y como “amor con amor se paga”, es la hora de corresponder a todos amándolos más y mejor.

 

De esa manera también el odio  que queda en el mundo, será sepultado por el amor. Se cumple aquello que decía un santo de nuestro tiempo: “ahogar el mal en abundancia de bien” es la fórmula, por decirlo así, ganadora. Vivimos un espectáculo grandioso de amor generoso, de darse sin medida, de entregarse al servicio de los demás. Cuántos padres de familia están descubriendo que su mejor tesoro son sus hijos, pues están conociéndolos mejor, y hacen que lo pasen lo mejor posible dentro de sus limitaciones, para que les afecte menos la crisis!. Hay mucha gente pensando en sus mayores, protegiéndolos con amor, acompañándolos, así sea, al menos,  por el teléfono o por internet, con una comunicación llena de afecto y cariño, demostrándoles que se les quiere de verdad. Y así con mucha otra  gente con la que se relacionan, repartiendo amor y cariño, con obras y con atención permanente a sus necesidades.

 

Hay profesores en todo el mundo dando sus clases, o aprendiendo a darlas, por internet, para que a sus alumnos no les falte el pan del saber. A su vez, sus alumnos los atienden para dar continuidad a sus estudios, echando de menos el contacto presencial con sus profesores y compañeros. Seguramente muchos padres y madres andan pegados al ruedo de sus hijos para que aprovechen bien el tiempo de clases y el de vida familiar y el descanso. Y los directivos escolares de todos los niveles, facilitándoles las cosas, a veces con rebajas significativas en las matrículas y pensiones, y mejorando la enseñanza virtual.

La consigna es que nadie viva solo o esté solo en esta crisis. Arropemos a la gente sin techo o sin comida, amándolos de verdad, compartiendo con ellos lo que poseemos ahora

La revolución del amor es la hora de la amistad, para descubrir nuevos amigos en el entorno vital de cada uno, vecinos, conocidos, relacionados virtualmente. Mucha gente dando amor o recibiendo amor. Y ojalá en el futuro todas las amistades permanezcan y se fortalezcan. La consigna es que nadie viva solo o esté solo en esta crisis. Arropemos a la gente sin techo o sin comida, amándolos de verdad, compartiendo con ellos lo que poseemos ahora: dinero, alimento, vivienda, tiempo para conversar, y otras iniciativas fruto de la creatividad personal: escribir una carta, hacer una llamada, etc.

 

Son muchos más los que aman que los que odian, porque somos testigos presenciales y debemos ser actores de esta revolución del amor, que puede cambiar el mundo. Algo tan sencillo como decirle a alguien, a quien se sirve o se ayuda, o con quien se convive: “te quiero porque eres, no por lo que eres”, o sea, porque eres persona espiritual y libre como yo, y porque todos somos hijos de Dios, y eso está por encima de cualquier diferencia. Esto no se acaba, ni lo puede desgastar un virus, ni lo puede devorar el tiempo, es una  fraternidad que va más allá del tiempo, y nos une desde hasta de nacer hasta después de morir, porque  sus raíces son de eternidad. Esta revolución del amor la inició Dios al crear el mundo.