LA ORFANDAD DE LA DERECHA II

Foto: La FM

Por: Jonathan Delgado

 

Hace unos meses publique para El Metropolitano el artículo “La orfandad de la derecha”, y bien en ese momento afirme que “la derecha en Colombia ha sido víctima de los liderazgos flojos”, hoy debo agregar también que ha sido víctima de la toma de malas decisiones, y sumarle el reiterado asesinato moral al que han sido sometidos de manera sistemática los líderes de la derecha colombiana desde hace varios años, así que recapitulemos:


Todo empieza con el asesinato del Álvaro Gómez Hurtado, con este crimen desaparece el Partido Conservador como opción de doctrina y filosofía de vida, luego con el trasegar del tiempo se desdibuja la derecha originaria y desemboca en la figura de Álvaro Uribe Vélez, pero quienes participaron en su gobierno y tenían serias opciones para la presidencia, fueron perseguidos de manera sistemática como por ejemplo: Fernando Londoño Hoyos, Andrés Felipe Arias, Sabas Pretelt, Pedro Juan Moreno, y como si fuera poco, por razones inexplicables se promovió la campaña y presidencia de Juan Manuel Santos quien traicionaría posteriormente la seguridad democrática.


A eso súmenle que se desconoce el resultado del plebiscito del 2 de octubre, que es un resultado democrático, y que la derecha, aún ganando elecciones, se deja derrotar y le imponen un golpe de Estado.

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A lo anterior sumen la inexplicable decisión de elegir como candidata para la alcaldía de Bogotá a Angela Garzón, hija de un comunista, en vez de permitir la campaña de Samuel Hoyos que sí es de derecha, y como consecuencia lógica se pierde esa curul que hoy hace falta para defender a Uribe.


Con estos casos breves pero muy dicientes cualquiera diría que la derecha está durmiendo con el enemigo, la pregunta es: ¿Dónde lo ubicamos?


Por malas decisiones y por falta de un partido claramente definido en la derecha, es que hoy vemos a un Uribe en -calidad inacabada de rebelde- porque la derecha está acéfala, y muy a pesar nuestro, cada día estamos más cerca de tener que reconocer y parafrasear lo que Carl Schmitt definía como el “partisano” en la persona del expresidente, pues no se puede desconocer que Uribe hoy en día es:

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1. Quien cuenta con un intenso compromiso político que lo distingue de otros combatientes políticos.
2. Que su carácter intensamente político-social no permite confundirlo con un vil ladrón o secuestrador como los “farianos”.
3. Qué su lucha en el frente político es precisamente el carácter gubernamental de su actividad, que revaloriza el sentido original de la palabra… el “partisano”.

Lo que me lleva a recordar y a plantear nuevamente que la “nueva derecha” está obligada a acatar la premisa de Chesterton, “Lo correcto es lo correcto, aunque no lo haga nadie. Lo que está mal está mal, aunque todo el mundo se equivoque al respecto”. En resumen, con o sin Uribe tenemos prohibido capitular.