LA GUERRA PERDIDA

Por: Andreas Mariano Althoff Ospina,

 

Profesional en Historia y Geografía de la Universidad de Bonn, Alemania.
Magister en Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda.

 

Poco a poco le vamos ganar la batalla al coronavirus. Parece ser solo una cuestión de tiempo hasta que se haya encontrado una vacuna. El virus tarde o temprano dejará de ser el tema más importante, pero los verdaderos problemas de Colombia van a seguir intactos y seguirán matando a nuestro pueblo. Me refiero a la corrupción y, sobre todo, al narcotráfico.

La Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca calcula que Colombia en 2019 alcanzó nuevos récords con la cultivación de 212.000 hectáreas y la producción de 951 toneladas de cocaína. Esas cifras vergonzosas hicieron que el gobierno estadounidense presione a Colombia para usar glifosato.

El ex ministro de Defensa, Rafael Pardo Rueda, publicó recientemente un libro con el título “La guerra sin fin” donde se refiere a la lucha contra las drogas. Ahí menciona el Programa Nacional Integral de Sustitución (PNIS) que nació en enero 2017 en el desarrollo del acuerdo de paz con las FARC.

Según Pardo, el PNIS es el programa de sustitución más grande del mundo y logró llegar a los 55 municipios colombianos que tienen el 70% de los cultivos de coca del país. Pardo nombra la cifra impresionante de 40.000 ha que se sustituyeron con el programa, y en este contexto hace una comparación con Tailandia que (apenas) sustituyó 7.000 ha de opio a lo largo de tres décadas.

Existe, sin embargo, una gran diferencia entre el caso tailandés y el colombiano. En Colombia los cultivos se sustituyeron en región X, pero tal como se redujeron en región X, crecieron en región Y. En total no hubo un descenso, sino un aumento (leve) de los cultivos de coca desde que se firmó el acuerdo de paz.[1] En Tailandia, a su vez, las hectáreas se erradicaron hasta tal punto que la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito categorizó al país como libre de opio en 2002.

¿Por qué Tailandia ha sido tan exitosa en sus políticas antidrogas, mientras que nuestro país ha fracasado en esa guerra? Las respuestas son múltiples y el tema sirve para una tesis de doctorado. Así que en este artículo se darán únicamente las siguientes ideas resumidas.

  • Tailandia combinó la inclusión social de los cultivadores con políticas de mano dura. Campesinos que ya tenían el chance de entrar a la legalidad eran castigados hasta con pena de muerte, si decidían seguir en la ilegalidad.

  • Es más fácil ejercer control estatal sobre el territorio tailandés que sobre el colombiano.[2]

  • En Tailandia existe una autoridad moral en figura del rey, la cual es respetada por una mayoría muy grande. Algo que no existe en Colombia.

 

Colombia tiene que replantear sus políticas antidrogas porque no han llevado a positivos resultados sostenibles. Hoy tenemos que reconocer que hemos perdido la guerra contra el narcotráfico. Se ganaron batallas a grandes carteles, solo para darse cuenta que los narcoligarcas han sido remplazados por otros.

O Colombia le gana a la narcoligarquía, o esa misma seguirá destruyendo el país.

 

[1] 2017: 209 mil ha; 2019: 212 mil ha.

[2] Colombia con 50 millones de habitantes es casi dos veces más grande en terreno que Tailandia con 70 millones.