LA GRAN AMENAZA

DEL SIGLO XXI

Por: Camila Guerrero Bohada

Con el surgimiento de la llamada “Revolución Digital” a mediados del siglo XX se dio “un ensanchamiento artificial y arbitrario del mundo real como consecuencia de la masificación de los medios electrónicos, de los acumuladores de información y de las redes de intercomunicación de datos que permiten a individuos, gobiernos y empresas interactuar” (Peña,2010), generando que toda actividad humana, ya sea comercial, financiera, social, etc.., esté relacionada con este fenómeno global. 

 

Dicho lo anterior, en 1996 John Perry Barlow[1] fue uno de los primeros en reconocer la importancia de este nuevo escenario, redactando lo que sería la declaración de la independencia del ciberespacio. Según Barlow:

“El ciberespacio es algo que ocurre de manera independiente al mundo físico del mismo modo que pasa con el cuerpo y la mente. Depende del mundo físico y no podría existir sin él, pero de una manera muy diferente, es otra cosa, sin precedentes en la historia mundial: un ambiente donde gente de todo el planeta se reúne y tienen un sentido de circunscripción electoral. Es muy sencillo (…) No tienen jurisdicción”

 

De esta manera, se comienza a desarrollar un nuevo marco en el cual los Estados no tienen injerencia alguna, creando disyuntivas entre el sector privado y público sobre la posesión y el manejo de la información digital. Surge entonces la pregunta, ¿Es el ciberespacio un escenario de seguridad o inseguridad internacional?

 

Teniendo en cuenta lo anteriormente mencionado, es importante primero tener claridad sobre el concepto de Ciberespacio. De acuerdo con Clarke y Knake (citado por Vargas, 2014) el Ciberespacio está conformado por:

 (..) todas las redes informáticas del mundo y todo lo que ellas conectan y controlan. No se trata solo de internet. Es importante dejar en claro la diferencia. Internet es una red de redes abierta. Desde cualquier red de internet, podemos comunicarnos con cualquier ordenador conectado con cualquiera otra de las redes de internet. El ciberespacio es Internet más montones de otras redes de ordenadores a las que, se supone, no es posible acceder desde internet. Algunas de esas redes privadas son muy semejantes a internet, pero, al menos teóricamente, se encuentran separadas de ella.

 

Así mismo, el Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI) define Ciberespacio como una “dimensión generada durante el tiempo de interconexión e interoperabilidad de redes, sistemas, equipos y personal relacionados con los sistemas informáticos cualesquiera sean estos y las telecomunicaciones que los vinculan.”

 

Sin embargo, en la actualidad el Ciberespacio ha pasado de ser un “bien común” para la población a una gran amenaza para la seguridad nacional. Esto se debe principalmente a que a través de este nuevo elemento es que Estados buscan tener cierto dominio o influencia estratégica, dejando a un lado la capacidad militar o económica que puedan tener, generando que países más pequeños u organizaciones criminales puedan desestabilizar de una u otra manera a los más grandes. Por lo tanto, las confrontaciones del siglo XXI se basan en el concepto de operaciones militares en la red, bajo el lema quién posee la información posee el poder. (Vargas, 2014)

 

Un ejemplo claro de esto, es el caso del ciberataque que se realizó contra Estonia en el año 2007. Días antes del ataque el gobierno había tomado la decisión de cambiar de sitio el monumento para los Libertadores de Tallin, el cual fue instalado por la URSS como representación de la victoria soviética sobre los Nazis. En ese momento la opinión pública se dividió entre quienes creían que los soviéticos los habían liberado de la opresión y entre quienes consideraban que eran invasores. Los días siguientes fueron de gran caos ya que, además de la masiva movilización civil, el Estado fue víctima, durante varias semanas, de varios ataques en los cuales colapsaron las páginas web más importantes del gobierno, así como también de diferentes bancos, medios de comunicación, entre otros; siendo imposible hacer transferencias y/o cualquier actividad bancaria, enviar o recibir correos electrónicos y transmitir o difundir noticias. (BBC, 2017)

 

El gobierno estonio al verse bastante afectado por los ataques sin poder protegerse o responder a ellos, buscó ayuda en países aliados (incluyendo a la OTAN); sin embargo, no tuvo una respuesta positiva debido a la falta de preparación e información que se tenía acerca de estos eventos. Desde este momento la OTAN decidió crear organismos internos que facilitarán la cooperación en ciberseguridad y ciberdefensa de los Estados miembros. Por esta razón, en el 2017 la organización estableció el ciberespacio como un dominio militar legítimo.

 

Según Jens Stoltenberg[2] "Estamos cumpliendo nuestra promesa sobre defensa cibernética, que consiste en garantizar el fortalecimiento de las ciberdefensas de ambas redes de la OTAN, pero también ayudando a los aliados a fortalecer sus defensas cibernéticas. Hacemos más ejercicios, compartimos las mejores prácticas y tecnologías y también trabajamos estrechamente con todos los aliados para buscar cómo integrar sus capacidades, fortaleciendo la capacidad de la OTAN para defender nuestras redes."

 

Otro caso importante es el de Irán debido a que por primera vez  en un ciberataque se logró dañar la infraestructura del país. En enero del 2010, varios especialistas detectaron un conocido virus llamado “Stuxnet“ en varias máquinas de producción de materiales nucleares. Este gusano informático tomó el control de aproximadamente 1.000 máquinas haciendo que se autodestruyen y así ir eliminando cualquier producción de estos materiales. (BBC, 2015). Por consiguiente, este nuevo escenario de guerra que se da entre los Estados, debería tener como principio una base legal y jurídica, donde se condene la interferencia en asuntos internos. Sin embargo, hoy en día no existen sanciones más allá de una protesta diplomática o señalamientos ante la comunidad internacional, como lo demuestran los casos de ciberataques a las campañas electorales para la presidencia en el 2016 en Estados Unidos con Hillary Clinton y en Francia con Emmanuel Macron en el 2017; los ataques a las máquinas de producción de materiales nucleares en Irán, el caso de Estonia, entre otros.

 

De esta manera, se evidencia la gran debilidad de los Estados ante esta nueva amenaza que no reconoce fronteras. Por lo tanto, es de vital importancia que estos desarrollen nuevas tecnologías que fortalezcan todas las unidades de inteligencia (tanto civil como militar), y así evitar que agentes externos roben o manipulen información que pueda perjudicar a su población, a sus más importantes instituciones y por lo tanto, sus intereses nacionales, teniendo en cuenta que en la actualidad el ciberespacio es un tema de soberanía y seguridad estatal.

 

[1] Cofundador de Electronic Frontier Foundation

[2] Secretario General de la OTAN.