LA FÁCIL ES MUY FÁCIL

Por: José Miguel Santamaría

Siempre nos han dicho que en los momentos difíciles se conocen a los grandes líderes, es por eso que podríamos comparar la vida con un equipo de futbol jugando un campeonato. Un equipo en condiciones normales no necesita de un gran técnico, pero este si se requiere en las finales de los torneos y en los partidos claves, así es la vida.

 

Muy pocos hasta ahora se han mostrado y han sacado la casta gerencial, llevando esta crisis asesorados de personal idóneo, tomando decisiones sensatas, mas bien vemos a muchos dirigentes regionales dando tumbos de lado a lado, cometiendo errores por pensar que se las saben todas, o por no asumir que no se saben ninguna.

 

Me los imagino exactamente igual a un mal técnico de futbol, que por falta de conocimientos o de un equipo competitivo o mediocre termina jugando a la defensiva, en lo que llamábamos operación murciélago, los once jugadores colgados del arco evitando que le metan mas goles, este símil es el mismo del mandatario que termina por falta de iniciativa, argumentos y conocimiento cerrando una localidad, con toques de queda o pico y genero llevando a la población a morirse de hambre dentro de su lugar de habitación.

 

Durante esta pandemia ha quedado claro la ausencia de líderes que asuman riesgos, que tomen decisiones arriesgadas que puedan hacer la diferencia, la mayoría desafortunadamente han optado por la fácil, confinar a las personas en su casa y endeudar al estado a niveles nunca vistos. El asumir riesgos no implica ser indiferentes al problema y actuar como López Obrador o Bolsonaro.

Desafortunadamente las leyes la hacen los tecnócratas que nunca han tenido que salir a vender productos para crecer una compañía

Pareciera que morirse de Covid-19 tiene más caché que morirse de hambre o que acabar el aparato productivo privado fuera una meta a cumplir por algunos, es increíble que los municipios sin un solo infectado se mantengan totalmente cerrados, mas bien deberían crear unos protocolos y dejar a las personas trabajar y llevar el pan a la mesa de su familia.

 

Los subsidios obviamente han servido en el corto plazo, todos sabemos que eso es regalar pescado al hambriento en vez de llevarlo y enseñarle a pescar, además nada de estas ayudas son gratis, tendremos que pagarlas vía impuestos en el futuro, pero al paso que van las cosas no habrá empresas ni recursos con que pagarlos.

 

Bien lo dice el economista Daniel La Calle cuando advierte que “los gobiernos y los bancos centrales están ahogando a la economía en un mar de liquidez y deuda”, esto termina siendo contraproducente, mientras los mercados de capitales reaccionan por la liquidez del mercado, el sector productivo se sobre endeuda y seguro la pasarán muy mal después de la pandemia. Seguramente esos créditos a tres y cinco años con 6 meses de gracia que se han venido otorgando tendrán que aumentarles el plazo y la gracia, la recuperación económica no será tan rápida.

 

Desafortunadamente las leyes la hacen los tecnócratas que nunca han tenido que salir a vender productos para crecer una compañía, que nunca han tenido que ir a buscar un crédito para ampliar una línea de negocio o que nunca han sufrido para pagar la nómina, es por eso que generalmente la normatividad es teóricamente buena, pero en la practica poco funciona.

 

Cada día mas voces hablan de proteger a los vulnerables tales como mayores, niños, personas con enfermedades, por un lado, y por el otro, liberar y dejar que el grueso de la población pueda empezar a hacer su vida normal, trabaje y salga del encierro.

 

Esperemos que por fin durante el mes de junio lleguemos al esperado pico de la pandemia en Colombia y eso les de fuerzas a nuestros dirigentes para asumir los riesgos de pasar de la defensiva a la ofensiva y así poderle ganar el partido al Covid-19 por goleada.

Foto: Diario AS