LA DESPENALIZACIÓN DE LA DROGA, UNA PERSPECTIVA CONSERVADORA

Por: Enrique Gómez Hurtado ✞

 

Yo he sido partidario de la despenalización y no de la legalización, son dos conceptos distintos. La legalización supone que al Estado le es indiferente el problema de la drogadicción y la acepta, pero otra cosa es que se vaya a la cárcel por eso, o que el Estado tenga que emplear todas sus fuerzas para impedir un negocio monstruoso. La despenalización supone enfrentar el grave problema de la droga, pero de otra forma.

Hace mucho tiempo que con Álvaro planteamos la necesidad de adoptar la despenalización de la droga, muchos académicos como Milton Friedman apoyaron esta tesis. El negocio de la droga es tan sumamente bueno y rentable que en la medida en que haya represión legal siempre acabará ganando, ya que el valor de la droga no viene de la calidad misma de la droga, sino de la valoración que ella tiene de acuerdo al nivel de represión existente. De tal manera que un gramo de cocaína, cuya producción es mucho más barata que la de un gramo de sal o de azúcar (recuerden que cualquiera puede producir cocaína, basta con tener acceso a una cocina con cuatro ollas y un reverbero, no requiere ni tecnología ni calidad). Estamos luchando contra un negocio prácticamente imposible de reprimir desde sus orígenes. Y toda la ganancia viene del valor agregado que le da la prohibición.

Desde la noche de los tiempos, la droga ha sido una condición endémica al ser humano. Los psicotrópicos existen en la naturaleza, hacen parte de ella y el hombre siempre se ha encontrado con ellos. A través de la historia hemos visto como el hombre acude a las drogas, en Egipto el faraón tomaba cerveza y sin que esto se considere una blasfemia, a Noé le pasó lo que le pasó por haberse tomado sus vinos.

El narcotráfico ha sido el primero en beneficiarse de la prohibición y ha constituido un régimen mafioso que ha permeado todas las instancias dentro y fuera del Estado

Miren esta paradoja: se considera droga lo que está prohibido y no es droga lo que no está prohibido, independientemente de su naturaleza interna. El Valium no está prohibido, y tal vez hay más adictos al Valium que a la cocaína. Sin embargo no hay ninguna guerra por el Valium, ni matan policías por el Valium, ni hay congresistas elegidos por la mafia del Valium. Tampoco ocurre nada de eso con el alcohol, nadie monta una guerrilla para que le permitan la venta clandestina de ron.

Las drogas deben tener un tratamiento social, reconociendo que es una endemia y que se debe hacer lo posible para que no se convierta en epidemia. La prohibición no siempre lo corrige todo, se ha intentado prohibir la prostitución, incluso los americanos trataron de prohibir el licor y fue un desastre.

Con el dinero que cuesta uno solo de los helicópteros que nos dieron los Estados Unidos para fumigar y combatir el narcotráfico, se podrían financiar varios hospitales de rehabilitación con estratégicas funciones educativas para los jóvenes.

El narcotráfico ha sido el primero en beneficiarse de la prohibición y ha constituido un régimen mafioso que ha permeado todas las instancias dentro y fuera del Estado, cobrando la vida de miles, entre los que se encuentran adversarios a ese régimen como Luis Carlos Galán o Álvaro Gómez.

Referencias

     Florez, F., & Lloreda, A. (2008). Conversaciones con Enrique Gómez Hurtado. Bogotá: Konrad Adenauer.