LA CONQUISTA DE UN  

DERECHO CON DISCORDIA

Por: Carlos Ossa

 

El 21 de mayo en la Corte Constitucional se dio una sentencia histórica en Colombia, el exministro de agricultura del gobierno de Álvaro Uribe, Andrés Felipe Arias, tiene derecho a una segunda instancia, ¿por qué es importante? ¿falló bien la Corte? ¿qué pasará con los casos similares?  ¿debe Arias tener derecho a una segunda instancia?

 

Lo primero por decir o dicho de mejor manera “en primera instancia” es que el fallo no quiere decir que Arias esté libre, tampoco hace que se le absuelva, este es un error en el que caen la mayoría de personas que se oponen al derecho humano de doble instancia, que dicho sea de paso son los mismos que apoyan amnistías para criminales que han cometido peores delitos, los mismos que hablan mal de la justicia y por su puesto cuando pierden doble instancia más casación, acuden a tribunales internacionales, lo cual también es un derecho, lo malo es que se piense que es para unos y para otros no.

 

Un fallo que avala la segunda instancia da lugar a que se estudien las pruebas, las doctrinas y el proceder que se dio en la primera instancia, es decir así cómo se puede revocar la sentencia esta puede confirmarse.

 

Sobre las grandes preocupaciones en las cuales muchos han manifestado como Mesías que si le dan doble instancia a Arias se la tienen que dar a todos como a los presos por paramilitarismo, dicha afirmación obedece a un ánimo de decir que la segunda instancia es garantía de impunidad y no de justicia (cuando a unos les conviene y a otros no)

 

La verdadera preocupación que debe existir en Colombia es sobre la búsqueda de la justicia, lo primero al igual que en el ejemplo de Arias es que una segunda instancia no solo absuelve, sino que confirma la sentencia de primera instancia, de modo que es demagogia pura decir que este derecho humano es símbolo de impunidad.

Foto: La FM

Un fallo que avala la segunda instancia da lugar a que se estudien las pruebas, las doctrinas y el proceder que se dio en la primera instancia

Por otro lado, la justicia no debe ser un aliado o un camino para buscar la venganza, lo afirmo porque no solo existe justicia cuando se condena, también la hay (y en mayor medida) cuando se absuelve, es de verdadera preocupación que el único sinónimo de justicia en Colombia sea es de castigo como si toda persona que fuera acusada fuera automáticamente culpable.

 

El valor del concepto de la justicia está precisamente en estudiar quien cometió realmente el delito, ya que no es tener un “culpable” sino tener al verdadero culpable, por eso es que se debe realizar un trabajo exhaustivo para la determinación de una consecuencia como lo es la perdida de la libertad.

 

La segunda instancia es un derecho pilar en todo Estado de Derecho, en el pasado este estaba restringido a ciertos altos cargos del Estado con la excusa que en la sala penal de la Corte Suprema de Justicia estaban los mejores juristas del país, con los más altos estándares de ética y profesionalismo, lo cual, con el cartel de la toga, un sistema de cooptación que se determina por amiguismo y no por mérito e intereses políticos de magistrados han demostrado que carecen de tales credenciales.

 

Nuestra propia constitución en su artículo 29 establece la aplicación de la ley más favorable en materia penal de tal manera que el enojo de muchos por tener el derecho en una segunda instancia va fundamentado en el odio y no en principios democráticos.

 

Cuando la Corte Constitucional falló a favor de Arias, citó una sentencia de la Corte Interamericana de DD.HH. en el cual se había condenado a otro Estado precisamente por negar la doble instancia.

 

Solo cuando se respeten los derechos del contrario se podrá estar hablando de un país con camino a la restauración moral.