HOMO SAPIENS VS. HOMO VIRUS

Foto: Google sites

Por: Jorge Yarce

Todos los habitantes del mundo somos, sin duda alguna, homo sapiens sapiens, dicen los antropólogos que investigan el origen del hombre. Unos más inteligentes que otros, pero nada más. Y de este hombre decían los clásicos “vir fortis, laudabitur” (El hombre fuerte será alabado). Es el único ser que tiene virtudes. Pero resulta que, curiosamente, vir es la raíz de virus, lo que nos da pie a hablar del “homo virus”, por oposición al homo sapiens, que debe enfrentarse a él y ganarle la batalla que, aparentemente es muy desigual porque el homo virus está muy extendido. Pero veamos algunas de sus características  para ver quien puede ser vencedor en esa contienda:

 

El homo virus se cultiva en cualquier ambiente, pero crece más rápido y contagia más en ámbitos consumistas y materialistas, donde la adulación y la imagen tienen la última palabra. Lo importante es el físico, la moda, el figurar y sobresalir por lo que posee, especialmente el dinero, los bienes físicos, y la mal llamada “posición social”. Lo espiritual no cuenta para nada; eso, dice él,  es para los santos, los poetas o los locos. Además, es aburrido y requiere esfuerzo; por eso, vive alejado de todo lo que suponga pensar, reflexionar o meditar.

Todos somos en realidad homo sapiens; sólo algunos hombres hoy son homo virus que viven más pendientes del cuerpo que de la mente, matan el tiempo, no piensan demasiado, no se interesan por  la cultura, muchos son adictos a internet o a la cháchara insulsa en sus conversaciones. Su vida social es aburrida, y sólo les interesa mostrarse, exhibirse  y quedar bien. Pretenden convertirse en la sal de todos los platos. Casi Siempre tienen la razón y convierten sus opiniones en verdades irrefutables. Su estado de flojera es permanente. Ni el sacrificio, ni el dolor figuran en el diccionario de su vida. Le satisface que los demás hablen bien de él, pero no pierde ocasión de resaltar los defectos y errores de los otros. No perdona ni olvida, ni ofrece disculpas.

Al homo virus lo infectan dos bacterias malignas: el orgullo y la  vanidad, que producen en él una terrible enfermedad llamada egolatría

Al homo virus le gusta que los demás trabajen para él y no lo contrario; realmente, es como “un volador sin palo” dice el refranero paisa. Como piensa sólo en sí mismo, lo infectan dos bacterias malignas: el orgullo y la  vanidad, que producen en él una terrible enfermedad llamada egolatría, que sólo se cura inyectándole a tiempo una gran dosis de humildad. Recordemos que la soberbia, como dice un conocido autor, desaparece 24 horas después de muerto el sujeto.

 

Afortunadamente el homo sapiens, sabe que “el mayor orgullo del hombre es servir”. Porque hay mucha gente que honra su humanidad haciendo el bien a los demás, cuidándolos y curándolos  con amor, siendo buenos esposos y buenos padres de familia, desviviéndose por conseguir el sustento de los suyos y alegrándoles la vida de mil formas, siendo buenos amigo de sus amigos, sacrificándose en medio del drama de la existencia diaria, saludando, sonriendo, siendo generosos (la mejor forma de abrirse a los otros), diciendo un “te quiero” que sale del alma, o un “cuenta conmigo”, “no estás solo”, “ten esperanza”, o, al menos, “espera la esperanza”, que llegará a tu vida cuando menos lo pienses.

Existe un remedio infalible para curar al homo virus: descubrir que en él hay un homo sapiens que tiene la verdad como su  el tesoro más grande. Esa verdad por la que está dispuesto a dar la vida, si fuere necesario. Que le permite saber quién es y para qué está en la vida. Con ella descubre la libertad, fundamental en su dignidad esencial.  La vida del homo sapiens es para contagiar a los demás con el bien, con el espíritu de servicio, de colaboración y de ayuda, o sea, para compartir lo mejor de sí en la convivencia, porque es, por naturaleza, un ser social, en cuyo diseño esencial está la participación, el trabajar con los demás. De este hombre decían los clásicos “vir fortis, laudabitur” (El hombre fuerte será alabado). Es el único ser que  es alabado por sus valores y virtudes, y si todos las vivimos con esfuerzo diario y con entusiasmo.

El homo sapiens está siempre por encima del homo virus. su lema es: “ser mejor para mejorar todo lo que hace y para contagiar el bien a todos los que le rodean”. El sapiens da primacía al espíritu, que es el motor que le confiere posibilidades casi infinitas para ser señor del mundo, que Dios le dio en herencia para que lo trabajara y cultivara, como dice la Biblia, y no hay pandemia que le pueda arrebatar dicha herencia.