HITLER, A LA IZQUIERDA DE MARX

Por: Andrés Villota

En el Congreso ruso se decidió por amplia mayoría, a pesar de la oposición de los comunistas, que se debía presentar una declaración especial ante el gobierno de Polonia en el que se aceptaba la autoría de la Masacre de Katyn en la primavera de 1940 y se le pedía perdón al pueblo polaco después de 70 años de haber negado que José Stalin hubiese dado la orden de exterminar a la oficialidad polaca que había sido apresada por los miembros del ejército de Adolfo Hitler.

 

La invasión a Polonia y la ocupación soviética de la Polonia Oriental fue uno de los acuerdos del Tratado Ribbentrop-Molotov firmado el 23 de agosto de 1939 por Joachim von Ribbentrop en representación del gobierno Nacionalsocialista Obrero Alemán, y la dictadura comunista soviética representada por Viacheslav Mólotov. En el año 2010 los comunistas rusos se opusieron a reconocer la Masacre de Katyn para tratar de desligarse de la afinidad ideológica entre los Nazis y los Soviéticos, afinidad que ha sido negada por el comunismo mundial amparado en un discurso que convirtió al partido Nacionalsocialista Obrero Alemán en un supuesto partido de “extrema derecha” en contra de toda la evidencia histórica y del mismo nombre. ¿Cómo puede ser considerado un partido político “socialista obrero” como un partido de “extrema derecha”?

 

En las biografías de Adolfo Hitler escritas por Ian Kershaw y Marlis Steinert y en el libro “The Raise and Fall of the Third Reich. A history of Nazi Germany” de William L. Shirer siempre se habla de la ideología socialista de Hitler, y en Mein Kampf el mismo Hitler critica a Marx por considerar que sus postulados (los de Marx) no representan al comunismo de verdad y dice que él sí va a representar al comunismo verdadero. La Wehrmacht, la Luftwaffe y todo el aparato bélico Nazi tuvo su origen en la financiación dada por José Stalin que violó el desarme alemán pactado en el Tratado de Versalles. ¿Habría hecho eso Stalin si considerara a los Nazis como un partido de “extrema derecha”?

¿Cómo puede ser considerado un partido político “socialista obrero” como un partido de “extrema derecha”?

El gran jerarca nazi Joseph Goebbels en 1932 exigió la destrucción del sistema de explotación capitalista a la vez que arengó a los obreros asistentes a la reunión de sus copartidarios: “Arriba el Estado obrero alemán” en una abierta alusión a la dictadura del proletariado alemán. ¿Un partido de “extrema derecha” que se opone al capitalismo?. El discurso de los Nazis siempre condenó a los ricos, aunque tuvo que cambiarlo por el discurso antisemita para expropiar las fortunas de los judíos alemanes y porque se dio cuenta que necesitaba de los ricos alemanes para poder financiar su aventura bélica. Para Hitler y Mussolini el capitalismo iba en contra de las leyes de la historia y de la naturaleza humana por su “pacifismo burgués”.

 

La Marcha sobre Roma de Benito Mussolini en 1922 y el Putsch de Múnich de Adolfo Hitler en 1923 dejaron ver que comulgaban con el método violento del comunista francés George Sorel que también criticaba la obra de Marx por considerar que a la Revolución Final se debía llegar mediante la violencia, el terrorismo y el caos, y no esperar al fracaso del capitalismo como lo proponía Marx en su obra. Sturmabteilung fue una organización paramilitar adscrita al Partido Comunista Alemán que ha sido considerada como el origen de los “Camisas Pardas” de los Nazis. Los “Camisas Negras” de Mussolini también tienen su origen en el comunismo italiano en el que militó Mussolini hasta que creó el partido Nacional Fascista. Partido de ideología comunista y no de ideología de “extrema derecha” como erróneamente se ha querido mostrar. ¿O alguien ha visto a un comunista que se convierta en militante de la “extrema derecha”?

 

Es inconcebible la actitud asumida por los seguidores de Joe Biden que han desatado una campaña de persecución contra todos los que piensan diferente a ellos utilizando los mismos métodos de los Nazis y de los Fascistas para desaparecer del escenario político al presidente Donald Trump y a sus seguidores acusándolos, paradójicamente, de ser Nazis y Fascistas de “extrema derecha” en un acto de ignorancia histórica que produce miedo y que genera enormes interrogantes sobre el futuro de la libertad y de la democracia en los Estados Unidos.  

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Al niño Nicholas Sandmann, periodistas lo calificaron de “supremacista blanco” por apoyar a Trump. CNN y The Washington Post tienen que indemnizar al niño y se espera que el resto de periodistas que cometieron el mismo delito de difamación tengan que responder por su atropello a la dignidad de Nicholas. El profesor Alex Wild de la Universidad de Texas dijo en Twitter que Trump es un Nazi y todos los que lo apoyan, también son Nazis. La congresista marxista Alexandria Ocasio Cortez promueve que se persiga a la fortuna de los ricos, vendiendo en $58 dólares camisetas de algodón que dicen “Tax the rich”, y boicoteando a empresas como Goya acusándola de ser “racista”.

 

El consejero principal de la televisión pública de Estados Unidos (PBS), Michael Beller, propuso que “los hijos de los partidarios de Trump deben ser separados de sus padres e ingresados en campos de reeducación”. Algunos estudiantes de la Universidad de Harvard enviaron una carta para que le prohibieran a todos los exfuncionarios del gobierno del presidente Trump, ser profesores o dictar conferencias en la Universidad. Y en los medios de comunicación y en las redes sociales han sido censurados, no solo el presidente Trump y su equipo de gobierno sino todos los que piensen diferente a los miembros del Partido Demócrata. Los periodistas de CNN al otro día de la posesión de Joe Biden, hicieron un foro para determinar cómo se podía desaparecer a los canales AON y Newsmax, considerados por CNN como canales peligrosos por ser calificados de “extrema derecha”.

 

Como van las cosas, los opositores al presidente Donald Trump, no se demoran en empezar a censurar a los artistas afines a los Patriotas y a su arte calificarlo como “arte degenerado”. Probablemente van a quemar los libros escritos por Sidney Powell o por otros autores que hayan votado por Trump, y van a seguir cometiendo atrocidades, abusos y atropellos peores que los cometidos por los Nazis y por los Fascistas. La ignorancia puede llegar a ser demasiado atrevida y peligrosa.

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