ENTREVISTA A

ÁLVARO URIBE VÉLEZ

EXPRESIDENTE DE COLOMBIA Y SENADOR DEL CENTRO DEMOCRÁTICO

(PARTE II)

Por: Ricardo Angoso

 

Segunda parte de la entrevista, para leer la primera parte haga click aquí.

DEL PROCESO DE LOS PARAMILITARES A LA PAZ DE SANTOS

R.A.: ¿Qué diferencia hay entre el proceso de reintegración social de los paramilitares que usted lideró y el proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) del presidente Santos?

A.U.: En nuestro proceso se desmovilizaron 35.000 paramilitares y 18.000 guerrilleros, habiendo unas reincidencias más o menos de 2.400 personas, es decir, que constituyó un gran éxito. El gobierno Santos asegura que se desmovilizaron 14.000 guerrilleros, de los cuales ya más de 4.000 han vuelto a las armas. Nuestro proceso no tuvo ni indulto ni amnistía para crímenes atroces, ni para el narcotráfico, solamente tuvo reducción de penas, mientras que el gobierno Santos les dio el indulto y la amnistía bajo el disfraz de penas alternativas inocuas a miles de terroristas, Además, muchas penas eran inadecuadas e impracticables y, en muchos casos, sin privación de la libertad y gozando de la elegibilidad política, causando un enorme daño a Colombia. El gobierno Santos recibió una buena herencia de nuestro gobierno en materia de los cultivos de coca, que había conseguido reducir notablemente los mismos, de tal forma que en el año 2012, ya bajo el gobierno Santos, apenas había 40.000 hectáreas.

Luego, desde La Habana, en plenas negociaciones, se anuncia que para los miembros de las FARC no habrá cárcel, que no habrá extradiciones, que no se perseguirán los delitos del narcotráfico, que gozarán  de la elegibilidad política, que se eliminarán las fumigaciones para los cultivos de coca y que la erradicación de los mismos será voluntaria, pasando, con esta política absolutamente errónea, de las 40.000 hectáreas que le dejamos a Santos a las 249.000 que recibe el presidente Duque, que todavía no comenzando a fumigar, muchas veces por las presiones de los ambientalistas, que se niegan a las mismas. La mayor tarea medio ambiental que se ha hecho en este país la llevamos a cabo nosotros, cuando pusimos en marcha un programa por el cual convertimos a 200.000 familias en guardabosques, cuidando a los bosques y evitando que se cultive la droga. Ese programa era monitoreado por las Naciones Unidas, con grandes resultados, pero sin embargo fue desmontando durante el gobierno Santos y los resultados a la vista están. Ojalá el presidente Duque, en el tiempo que todavía le queda, pueda tener éxito en la reducción de los cultivos de coca, una de las mayores plagas de Colombia en estos momentos.

ASC_BannersXSite_HouseAds_120x600_PV_es-
icono-principal-amazon.png

Foto: La Vanguardia

R.A.: ¿Qué medidas tomaría para hacer frente a la corrupción, que casi es otra pandemia muy presente en nuestras sociedades?

A.U.: Las autoridades de control de gastos del país han tomado en estos momentos medidas muy rigurosas para evitar que los recursos que se han tenido que desembolsar para hacer frente a la pandemia sean devorados por la corrupción. La pandemia creo que nos está dando la oportunidad de derrotar a la corrupción y ofrece a los líderes que la afrontan la posibilidad de luchar contra la misma, siendo prácticos y eficientes, sin derrochar los recursos. Lo mismo diría de las autoridades de control que tienen que ser drásticas implementando las medidas de control para el gasto de los recursos asignados en la lucha contra el coronavirus; tienen que ser muy duras a la hora de luchar contra la corrupción y que el dinero no se desvíe inadecuadamente.

R.A.: ¿Cómo se definiría políticamente y a nivel humano Álvaro Uribe?

A.U.: ¿Qué podría decir? Soy combatiente y muy querendón al mismo tiempo. No hago transacciones, eso está claro, lo que me ha granjeado enfrentamientos irreconciliables, pero sí busco el diálogo y construir opciones. ¿Cuál puede ser mi mejor virtud en medio de tantos defectos? La constancia, que quizá es lo que más enerva a mis adversarios.

ES_title_count_44K_assoc_728x90.gif

VENEZUELA Y LA IRRUPCIÓN DE VOX EN ESPAÑA

R.A.: ¿Se atrevería a hacer un vaticinio acerca de hasta dónde puede evolucionar Venezuela?

A.U.: Entre el 2006 y 2008, en pleno apogeo de los precios del petróleo, cuando ya estaba Chávez en el poder, vaticiné que con lo que estaban haciendo en Venezuela iban rumbo al desastre, tal como aconteció. Acabaron con todo, con las libertades, con la democracia, con la empresa privada y empobrecieron totalmente el país, pasando de una pobreza que afectaba al 25% hasta que se elevó al 90%. Venezuela sigue teniendo muchas reservas de petróleo pero ya no son capaces de producirlo, de sacarlo del subsuelo. Antes de esta crisis, el país vivía por las remesas de los venezolanos que vivían en el exterior y por el narcotráfico, viviendo en una economía dolarizada de facto a causa de esas remesas, lo que ayudaba a sostener la tiranía. Obviamente, esta situación por la que atravesamos ahora le crea una crisis a Colombia pero a Venezuela se le empeora la que ya tenía. Estas remesas tenían un gran impacto en ambas economías y repercutirán negativamente, pero hay una gran diferencia entre Colombia y Venezuela y es que aquí hay condiciones para recuperarnos, mientras que en nuestro vecino país, no. La dictadura ante la crisis volverá a responder con la represión y la crueldad, sus instrumentos habituales para hacer frente a las demandas de su sociedad.

R.A.: ¿Cuál es la gran diferencia en el mundo de hoy entre la izquierda y la derecha?

A.U.: Yo creo que, por ejemplo, la Unión Europea (UE) generó un gran equilibrio y esperemos que no se rompa porque dicha institución supranacional desarrolló un marco de movimientos que permitía la alternancia política de dos polos pero sin alterar la democracia y sin que ponga en peligro la esencia misma del sistema. Mi temor es que si algún día desapareciera la UE, ese seguro para la democracia se pierda o se deteriore de algún modo. En lo que respecta a América Latina, el gobierno de Luis Lacalle Pou, que empieza en Uruguay ahora, creo que lo está haciendo bien pero no tengo objeciones con los anteriores del Frente Amplio, aunque puede haber discusiones sobre algunos aspectos concretos, pero en general no se les puede objetar nada acerca de su verdadera naturaleza democrática aunque fueran de izquierda. Pero hay otra izquierda, la que acaba con la inversión privada, que habla de política social y empobrece a todos, la que es un verdadero peligro porque, además, tienen un discurso en el cual acaban enredando a los pueblos, confundiendo a la gente con falsos argumentos y un supuesto discurso social.

Hay otra izquierda, la que acaba con la inversión privada, que habla de política social y empobrece a todos, la que es un verdadero peligro

R.A.: ¿Cómo juzga al proyecto de VOX en España, se podría dar el mismo en Colombia?

A.U.: Creo que son contextos muy diferentes el de Europa y el de Colombia. Creo que ese fenómeno de la inmigración ha llevado a la preocupación de muchos ciudadanos en Europa y a que se eleven voces críticas en esas sociedades con respecto a un problema que está ahí. Colombia apenas conocía este problema hasta que llegaron los inmigrantes venezolanos, asunto sobre el cual yo siempre dije que a esos recién llegados a nuestro país había que tratarlos con inmenso cariño porque no podemos olvidar que un millón y medio de colombianos fueron en el pasado a Venezuela para buscar mejores oportunidades y, además, porque son nuestros hermanos. Por supuesto que eso tiene un límite porque las posibilidades y capacidades del Estado colombiano se agotan y, entonces, esa absorción de la inmigración se estaba desbordando por la llegada masiva de inmigrantes venezolanos.

 

El Centro Democrático debe tener claridad del equilibrio firme en la inversión, la seguridad y la política social simultáneamente, renunciando a la mediocridad como país y siendo firmes en la defensa de esas tres tesis a las que me he referido antes, ese es el camino y no hay otro. El gobierno Duque debe buscar el éxito, comprometiéndose con el futuro democrático de Colombia, y tiene que saber que los ciudadanos le van a apoyar frente a esta pandemia si es coherente en sus políticas frente a la misma. Y en el partido, creo, que lo que hace falta es mucho estudio, mucha firmeza, ponderación, también receptividad y diálogo sobre todos los temas con mucha sinceridad, dejando a un lado el espíritu destructivo y sabiendo construir un proyecto que sea útil a toda la sociedad sin exclusiones.

Originalmente publicado en Iniciativa Radical, blog de Ricardo Angoso: http://iniciativaradical.org/web/?p=6947

Publicado en El Metropolitano por autorización expresa del autor.