EMANUEL SWEDENBORG:

EL BUDA DEL NORTE 

Por: David Rosenthal 

 

¿Quién fue Emanuel Swedenborg? No muchos lo saben, algunos pocos si. Como por ejemplo Jorge Luis Borges, quien estudió tanto a su obra como a él. Emanuel Swedenborg nació en Suecia en el siglo XVII, hijo de Jesper Swedberg fue un alto clero luterano, quien llegó a ser Obispo de Skara y la madre de Emanuel, Sara Behm provenía de una familia acaudalada, dedicada a la industria minera. El padre de Emanuel, además de haber sido un importante teólogo y profesor, fue capellán de La Corona y antes de ser Obispo, tuvo el cargo de Deàn de la Catedral. Los méritos del Obispo Swedberg, valieron para ingresar en la alta nobleza, fue así como Emanuel se crio en los pasillos de la Corte Real, también el apellido paso de ser Swedberg a convertirse en Swedenborg.

 

Como hijo de Obispo, y como consecuencia de que su madre murió cuando solo tenía ocho años de edad. Emanuel fue criado de forma muy espiritual y fue inmerso desde muy temprano en un mundo teológico. En sus memorias recordaría el luego, que a lo largo de esos primeros años siempre pensaba en El Creador, la salvación y los males espirituales del hombre. A pesar de haber tenido un alto componente de formación espiritual y cristiana, no significó que no se formara en temas políticos, filosóficos y científicos. Sería así que a la edad de solo once años comenzó a estudiar en la Universidad donde su padre había sido catedrático.

 

A tan temprana edad, siendo aún un niño, Swedenborg sorprendería a sus compañeros y maestros por su indudable brillantez. Fue un niño pródigo y un alma tan elevada que buscaba siempre quererlo saber todo. Este ilustre joven centraría sus estudios en filosofía, ciencia a la cual había sido introducido desde la infancia por su padre, sin embargo, también estudiaría matemáticas y otras ciencias. También aprendería sobre el mundo de las leyes y lenguas. Emanuel Swedenborg hablaba además de su lengua nativa el sueco, latín, que aún seguía siendo la lengua del conocimiento, la legua culta. También aprendería hebreo y griego. Hebreo y algo de Arameo, las lenguas bíblicas para poder centrar sus estudios teológicos y espirituales, místicos y religiosos. Y, el griego vital para el estudio de la filosofía. A lo largo de su vida aprendería también inglés, holandés, francés e italiano.

A pesar de haber tenido un alto componente de formación espiritual y cristiana, no significó que no se formara en temas políticos, filosóficos y científicos.

Swedenborg era el hombre con conocimientos universales, que al parecer se había perdido en la antigua Grecia y había resurgido con el renacimiento. La amplitud de su conocimiento no tenía límites, además de también haber estudiado música en Suecia y de ser ya un iniciado en ciencias ocultas, a los veinte años de edad va rumbo a Londres, donde terminaría estudiando Astronomía, Física y las otras ciencias de la naturaleza. Aprendería también otras labores como mecánica y relojería y también diversas labores de artesano. Estuvo inmerso tanto en la académica como en el mundo de los artesanos. También era poeta y escribía sus versos en latín. Era asombroso como una sola persona podría haber aprendido tanto y desarrollando habilidades en diversos campos del saber y hacer.

 

Emanuel Swedenborg en su paso por Holanda, importante país mercantilista y con avanzada ciencia y refinamiento cultural, donde perfeccionaría sus estudios y además profundizaría en otros, como la óptica y la física. La minería, a la cual se había dedicado su familia materna, por ejemplo, junto con la química, la anatomía y la fisiología, entre otras, también serían parte de sus estudios posteriores. Ahora bien, si este genio sueco, había profundizado casi todos sus estudios a la ciencia en general, ¿Por qué no hizo a un lado el mundo espiritual como muchos científicos y pseudo científicos que si lo hacen? La respuesta fue tan simple para el, que ni siquiera era necesaria la pregunta. Su padre el Obispo y también teólogo, fue un ilustrado además de su condición clerical. Además, su familia materna era parte de la burguesía sueca. La unión de la Ciencia y de la espiritualidad y religiosidad estaba en un equilibrio suficiente como para que Emanuel Swedenborg hijo de estas doctrinas y perteneciente a la nobleza incluso, nunca olvidara los textos bíblicos, la teología y las preguntas existenciales del hombre en materia espiritual. Fue así que Emanuel dedicaría lo que restaría de su vida al estudio de la espiritualidad y sus diversas y profundas áreas y al estudio de la teología y filosofía, como de la misma religión.

 

Swedenborg nunca abandonó su fe ni su doctrina espiritual, pues su padre le advirtió con sabias palabras este cauto e importante consejo: «Te ruego con todas mis fuerzas que Dios sea siempre para ti lo más importante entre todas las cosas —dijo el obispo—, porque sin el temor de Dios toda la ciencia que adquirirás al educarte, todo el estudio y los conocimientos, no te servirán para nada y pueden llegar a ser ciertamente muy dañinos.» Evidentemente Emanuel nunca olvido el sumo consejo de su padre y trascendió por medio de la ciencia a lo sacro, dejando una obra tan espléndida para el mundo espiritual valuable en su saber y de una sutileza profunda como el tema que trató. Para el cristianismo llegó a ser el nuevo profeta del Creador en la tierra.

 

El sabio consejo de su padre fue su premisa de vida, pues siguió al pie de la letra su consejo. El saber y el conocer a profundidad de tan variados temas y ciencias de este mundo, serían totalmente dañinos si no se tuviera la certeza de que hay un Ser Superior que lo creo todo y lo dirige todo bajo una perfecta estructura que muy pocos verían y entenderían hasta hoy en día como Swedenborg.

 

El mítico Rey Carlos XII de Suecia, nombró a Swedenborg de 28 años, en un cargo importante para la economía sueca, Asesor del Colegio Real de Minas. Suecia siempre tuvo tradición en la industria minera y la familia de Emanuel había sido participe de esa tradición. En el servicio público se desempeñó durante tres décadas. Luego de una brillante carrera, decidió retirarse para dedicarse a su llamado espiritual, a la doctrina religiosa que su padre le había inculcado y a la cual nunca olvido. Sin embargo, tampoco de desligó del servicio a su país. Hasta su muerte fue parte de la Casa de los Nobles, el cual es un organismo dentro del Riksdag que es el Parlamento Sueco. Swedenborg hizo parte de este selecto grupo desde que su familia entró en la nobleza. Fue activo en temas económicos y políticos, como también científicos.

sin el temor de Dios toda la ciencia que adquirirás al educarte, todo el estudio y los conocimientos, no te servirán para nada y pueden llegar a ser ciertamente muy dañinos.

Además de haber ocupado un lugar en el Colegio Real de Minas y en la Casa de los Nobles, fue el primer editor de una revista sobre Ciencias Naturales en Suecia, era tal su brillantes en múltiples áreas, que el Rey Carlos XII lo delegó para construir importantes obras de ingeniería civil. Construyó un dique, un canal y un sistema de trasporte de navíos, entre otras cosas. Su genialidad lo llevó a ser un hombre de avanzada, un visionario que se adelantó a su época, tal cual como Leonardo Da Vinci o como Jules Verne. Swedenborg visualizó en tan precoz tiempo, un aeroplano y un submarino.

 

Emanuel Swedenborg era una alquimia entre científico y filósofo y entre religioso y esotérico. En el área de la metalurgia hizo tales avances que hasta hoy en día son vigentes. También en anatomía y biología realizó estudios sobre el órgano más importante: el cerebro y del sistema nervioso. Estudios que fueron de gran ayuda para entender estos conceptos vivos. Sus fundamentos sobre la Fisiología de los nervios y sentidos, como el estudio de las glándulas endocrinas, son reveladores y fueron primordiales para los consecutivos científicos. La cosmología y las ciencias ocultas como la naturaleza del alma humana y los sufrimientos del hombre. Frente a la naturaleza decía que todo tenía fundamentos y explicación matemática. Frente al Universo, creía que era activo y que no dejaría de existir.

 

Las especulaciones filosóficas sobre el origen y funcionamiento del Universo aún tienen vigencia. Los estudios de Swedenborg en todas las áreas que desarrollo tienen vigencia, pues quizá es una de las mentes más brillantes de la historia contemporánea y probablemente la mente más brillante de aquel lejano pero cercano a la vez, siglo XVII. Para Emanuel Swedenborg el universo tenía su sustento en su Creador. La materia reposa en el sustento de la fuerza divina. Además, para él, el ser humano era el fin de toda la creación. El propósito del universo es el ser humano. Estudio al alma humano y como estaría conectada con la doctrina de la fe.

 

Emanuel Swedenborg escribió 70 libros a lo largo de su vida, de diferentes temas, de los cuales poseía casi absoluto conocimiento, a pesar de que se hubiese dedicado a otras áreas. Swedenborg era un “genio universal”. Sin embargo, luego de haber dejado las Ciencias Naturales y exactas, se dedicó a las artes místicas y esotéricas. Fue así que entre 1744 y 1745 empezó a tener una etapa de sueños y visiones que lo dejaban perturbado, estupefacto y muy conmovido. Luego de estas experiencias, Emanuel decidió dedicarse al estudio de las Sagradas Escrituras y empezó a escribir libros sólo de su interpretación y análisis de estos temas.

 

En 1745, tuvo la experiencia más reveladora. Estando en Londres tuvo un encuentro espiritual con El Creador. En este encuentro, que dejó descrito en su diario, el objetivo era designarle a Swedenborg, la tarea de ser un nuevo profeta, ese vínculo entre Dios y el hombre. Lo que relata Swedenborg es muy pretencioso para ser aceptado dentro de la comunidad racional, académica y científica. A su vez, nadie podría negar la genialidad del hombre, que, a su vez, inspiró a mentes posteriores como Emanuel Kant, Honorè de Balzac, William Blake, Ralph Waldo Emerson, Isaac Newton y Voltaire. A pesar de haberse dedicado a temas místicos, como los estados psíquicos del cielo y del infierno; los ángeles y los demonios y el mundo espiritual, fue respetado tanto en vida como en lo que llamaría él la continuación de la vida, es decir la muerte.

Emanuel Swedenborg hizo parte de la Royal Society, ente del más alto nivel académico y científico, la sociedad científica más antigua del Reino Unido. También estuvo vinculado a lugares de tan alto nivel académico hasta hoy en día como la Universidad de Oxford y de Cambridge. Tuvo financiación por parte del Rey Carlos XII, uno de los más importantes estrategas de la historia y también tuvo financiación del Duque de Brunswick de Prusia, otro maestro de la estrategia militar. Todo esto, no da para menos de entender quien fue Emanuel Swedenborg.

 

Los estudios de Swedenborg en todas las áreas que desarrollo tienen vigencia, pues quizá es una de las mentes más brillantes de la historia contemporánea

Este genio sueco también tuvo descubrimientos dentro del campo de la psicología, antes que esta existiera, por lo que uno de los más célebres psicólogos modernos, Carl Gustav Jung, dejó un material gráfico en donde se representa “La psicología de las profundidades” representación de una de las tantas obras de Swedenborg: “los misterios celestiales”. A su vez esto hace parte de los estudios de la psicología moderna. Los budistas lo llaman “El Buda del Norte”, ya que, la filosofía Swedenboriana se basa en el amor al prójimo, siguiendo la doctrina judeo-cristiana. Para Swedenborg, la salvación del hombre pasaba por tres importantes vías: la bondad, la justicia y la inteligencia. Tres importantes valores que representan una purificación del alma. Algo parecido a la filosofía socrática.

La última etapa de este gran personaje fue dedicada a la teología más profunda. Jorge Luis Borges que cientos de años después haría una serie de conferencias sobre Swedenborg, de quien dijo era “El hombre que hablaba con ángeles en las calles de Londres”. El libro “Del Cielo y el Infierno” lleva al lector por pasadizos secretos que el autor descubrió luego de estudiar la Biblia durante décadas y de haber tenido contactos con el mundo espiritual. La fama de Swedenborg en el área mística y espiritual se evidenció en dos ocasiones que dejaron perplejos a quienes lo presenciaron. Resulta que para el año 1759, en Gotemburgo, participando en una selecta cena, donde todos los invitados eran prominentes personas, en un momento determinado, Swedenborg sucumbió, pues tuvo una visión de un gigantesco incendio que ocurría en Estocolmo en ese mismo momento, y además que era cerca a su casa. El hecho fue real, a pesar de que Gotemburgo está bastante alejada de Estocolmo, tanto así que demoró luego dos días en llegar la noticia, el genio sueco vio en tiempo real por medio de una de sus visiones este acontecimiento.

 

Otro suceso fue cuando la viuda del Embajador holandés en Suecia, lo contactó para poder saber en donde había dejado su difundo esposo un recibo que necesitaba con urgencia. Pues Swedenborg, le dijo que en su encuentro con el difundo en “el mundo espiritual” indagaría donde se encontraba. Días después Emanuel le dijo a la viuda que sería su mismo esposo quien le revelaría por un sueño donde estaba el recibo, y a los ocho días así fue. Otro caso excepcional fue en la corte sueca, la Reina Lovisa Ulrika, le pidió que se comunicara con su hermano ya fallecido, fue tal la efectividad de Swedenborg que le contó detalles íntimos que solo los hermanos sabían. Fue así como ganó más popularidad que la que ya tenía, a nivel de todo Suecia y a nivel mundial también.

 

Finalmente, nadie pudo decir que Emanuel Swedenborg estaba loco, todo lo que hizo tenía sustentos de base para argumentar a su favor. Su vida fue extensa y dijo que no moriría porque la vida continuaría en aquel otro mundo que el vivió y conoció. Sus ideas hicieron que hoy en día existan seguidores y discípulos. Hay iglesias cristianas sobre todo en Estados Unidos, que le consideran su legado como una guía espiritual. Swedenborg hizo ocho tratados sobre el apocalipsis también y su posición sobre lo que es el cielo y el infierno, los ángeles y demonios y el mundo espiritual e intangible son de verdad temas que, si bien no podrían ser estudiados por todos, Swedenborg tenía razón en qué llegar a aquellos estados psíquicos y lograr entenderlos, pueden ser más interesantes que cualquier otra ciencia y doctrina. Swedenborg traspasó su época y también al mundo que conoció y que conocemos aún.