EL DESPERTAR DE UN NUEVO ORDEN

Por: José Miguel Santamaría

 

Yo no se que les esté pasando por la cabeza a los que lean esta columna, pero yo estoy cada día mas convencido que esta pandemia nos está llevando a un nuevo orden, una nueva manera de vivir la vida, por ende, a un cambio de costumbres muy grande.

 

Quién iba a pensar que un virus en la época de la informática, del internet, del almacenamiento en la nube fuera a confinar a mas de la mitad de la humanidad en sus casas, a tener que convivir mas cercanamente y por mas tiempo con sus familias. No es descabellado decir que muchas de estas familias no se conocían lo suficiente y no estaban acostumbradas, de hecho el único delito que ha aumentado durante esta época ha sido el maltrato familiar.

 

Personalmente no dejo de pensar en los cambios que vamos a tener que afrontar en el futuro, serán muchos, por cuenta de estos surgirán nuevas oportunidades de negocios, pero también se marchitarán otros, aunque lo mas relevante deberían ser el cambio en los comportamientos y en la forma de ver la vida. Hoy en día el coronavirus nos igualó en muchos aspectos y logró lo que no pudo el comunismo durante años.

 

Habrá cambios fundamentales el manejo empresarial, la productividad a base de utilizar al máximo los recursos físicos y humanos debería pasar a segundo plano frente a tener espacios amplios, menos contacto y por supuesto que el teletrabajo y las reuniones vía web llegaron para quedarse, esto conllevará a menores desplazamientos, menos tráfico en las ciudades, menos demanda de artículos suntuarios y arriendos adaptados a esa nueva realidad.

 

El sector del entretenimiento será uno de los mas afectados a futuro, no veo que las aglomeraciones, los sitios repletos de personas vuelvan a aparecer, sitios como los parques de diversiones, los conciertos, los cruceros, las salas de cine y los restaurantes tendrán que reinventarse, y que decir del turismo donde no solo debe cambiar el modo de transportarse si no también seguro habrá restricciones de libre entrada y salida en países por miedo a contagios. Si hay algo en riesgo es la globalización.

 

Una parte de estos cambios tendrá que ver también con el cambio de paradigma del manejo de la cosa pública, dado que las empresas y las personas reducirán la productividad, el Estado tendrá menos ingresos vía impuestos y tendrá que volverse mas eficiente, esto tendrá que llevarnos a acabar entidades y cargos que no sirven y a reducir gastos innecesarios como carros oficiales, asesores por doquier y publicidad oficial diferente a la completamente necesaria.

 

Muy importante hacer un examen minucioso de los subsidios para que estos lleguen a las personas que de verdad lo necesitan, no se podrá seguir malgastando los recursos públicos a manos llenas por los gobernantes de turno, el Estado austero debe ser la prioridad.

 

Pensemos en tener un Estado mas pequeño, un Congreso con menos miembros, lo mismo en asambleas departamentales y concejos municipales, tener una sola corte en vez de las que hay hoy, acabar con las contralorías departamentales y municipales entre otros cambios.

 

Seguramente después que pasen los picos de esta pandemia y podamos volver a retomar nuestras actividades con normalidad, esta nunca será igual, nos iremos poco a poco acomodándonos a la nueva realidad, la realidad pos-coronavirus.