EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA ES UN FIASCO

Por: Nelson Roberto Pardo Giraldo

 

Apreciados amigos y queridos lectores quiero en el día de hoy, expresar este sentimiento de desagrado, de incertidumbre, de absoluto rechazo, de desconcierto, de impotencia de millones de colombianos de bien, frente al Congreso de la República. Esto que acaba de suceder el 20 de julio, en la instalación de las sesiones del Senado de la República y de la Cámara de Representantes, produce además asco, por la bofetada y el reto a todo un país, que ve en manos de aproximadamente estos 60 personajes, que con gran orgullo y desfachatez, postularon y eligieron a una mujer acusada de toda clase de delitos de lesa humanidad, como son el reclutamiento de menores de edad, de provocarles a miles de niñas, abortos en la forma más cruel e inhumana, de asesinar niños que no cumplían las ordenes de sus tales comandantes, y asesinar a sus mismos compañeritos porque se habían robado una panela, en fin, toda una larga lista de graves delitos, como el narcotráfico, masacres, atentados a la infraestructura nacional, secuestros, extorsiones, terrorismo, de los que niegan en forma olímpica, sin interesarles un pepino el sentimiento de millones de conciudadanos, y más grave y doloroso aun, frente a sus víctimas que lograron sobrevivir, y a sus familiares que hoy lloran esa amarga pena. Qué inversión total de valores y principios.

Creo que son muy poquitos los delincuentes con un prontuario tan grande y aterrador como el de esta mujer. No hay derecho ante tanta desfachatez y tanto cinismo, característico de personas anormales y  mentalmente enfermas. Cuál es el ejemplo que se les está dando a las nuevas generaciones, que este es un país que no respeta ni protege, a quienes el derecho natural y la Constitución Nacional, establecen que priman sobre todo, los derechos de los niños, de este bello país.

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Es tan grande el desprestigio de los miembros del Congreso, que la ciudadanía ya no encuentra herramientas reales y prácticas, no para protestar sino para oponerse a ellos, para que no sucedan estas cosas y otras muchas más, parecidas y similares a las del Socialismo del Siglo XXI, para instalar aquí una dictadura igual a la de Venezuela. Hoy el ciudadano del común, siente un gran desasosiego frente a todo esto que está sucediendo. Claro está, este es el resultado de un tenebroso e ilegitimo proceso de la Habana, en el no hicieron más que mentirle a la Nación entera, empezando por Juan Manuel Santos, quien además en forma tramposa e ilegal, se robó el resultado del Plebiscito, que fue ganador, y además la causa absoluta e inmediata, para darlo por terminado, como lo expresó Humberto de la Calle y que no cumplió.

Pero no voy a volver atrás, esto es ya un refrito y hay que mirar, cómo se da este por terminado. Algunos dicen que hay que honrar lo pactado, y esto es muy fácil, porque lo único que ha funcionado, a medias y con dificultades, son las zonas donde se encuentran un pequeño numero de desmovilizados, a quienes entre otras, están asesinando sus mismos compañeros. De resto nada ha funcionado. Pero aquí hay una cosa muy importante, y es que las FARC no han cumplido con la mayoría de sus compromisos, como la entrega de bienes, la entrega de rutas del narcotráfico, la entrega de dineros en su poder, la entrega de tierras, la entrega de los niños reclutados, entre otros.

Ha sido al contrario, han seguido aumentando el número de guerrilleros en sus filas, el aumento de hectáreas sembradas de coca, el crecimiento de rutas del narcotráfico, ataques al Ejército y a la Policía, aumento en la producción de coca, aumento de los niveles de violencia; pregunto, alguien quiere más, para dar por terminado esta maldito proceso.

Se les cumplió nuevamente en este mes de julio un nuevo plazo, y las FARC no lo cumplieron. El gobierno colombiano debe dar por terminado este remedo de acuerdo, que lo único que ha hecho, es hacerle un gran daño al país. Hoy solo hay la paz de los sepulcros.

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Foto: La Vanguardia

Pero aquí no termina todo, dentro de lo que urgentemente hay que acabar, es con la JEP. Es una sinvergüencería y una pantomima lo que hacen -y lo que no han hecho- con estos sujetos de las FARC, que están en el Congreso y es darles patente de asesinos, y que puedan seguir ellos y sus correligionarios, haciendo todas estas porquerías y atropellos, y otras tantas más, como las que estamos viendo todos los días. Miremos los casos de Santrich y de Márquez. En esta pandemia, sería lo más aconsejable cerrarla, porque entre otras, las millonadas de recursos asignados a este remedo de justicia, deberían ser reasignadas para alimentos y proyectos, para los más pobres.

Ahora bien, debemos dejar muy en claro que en el Congreso de la República, hay unos profesionales, hombres y mujeres, honestos, capaces, inteligentes, trabajadores, con muchos deseos de sacar proyectos adelante, en bien de todos los colombianos, de las clases menos favorecidas, de impulso a nuestra industria, para sacar nuevamente adelante al país, después de esta terrible pandemia, en la que los índices económicos y sociales, van a estar muy mal, como resultado de esta crisis sanitaria, que ha afectado en materia grave todos los sectores de la patria.

No nos vamos a dejar arrebatar estas banderas, para que otros hagan populismo, a costa de la pobreza y el dolor de millones de colombianos, a quienes seguiremos apoyando y acompañando también, desde el sector privado.