EE. UU.: UNA PENA PROFUNDÍSIMA

Por: Gabriel Zanotti

 

Era Marzo del año pasado cuando llorábamos, a través de la palabra, nuestra pena profunda por los EE. UU., al borde del quiebre de su pacto político por la desesperación violenta -violenta en serio- de los dirigentes marxistas del Partido Demócrata norteamericano dispuestos a hacer cualquier cosa -cualquier cosa en serio- para voltear a Trump.

Ayer vi con estupor a un afroamericano frenar a una mujer blanca en la calle y exigirle que se arrodillara a pedir perdón, delante de él, por sus "white privileges". La pobre mujer obedeció, sabiendo seguramente lo que le esperaba si no lo hacía.

¿De dónde han salido estas masas, que roban, saquean y si es necesario asesinan sin parar por todos los EEUU? ¿De Antifa, que de anti-fascita no tiene nada? Sí. ¿De la irresponsabilidad, limítrofe con el homicidio culposo, de los demócratas que los alientan? Sí. ¿De Obama, que ha mostrado totalmente su cinismo? Sí. ¿Del "dejar hacer", no al libre mercado, sino a la libre criminalidad, por parte de alcaldes y gobernadores demócratas que hace apenas unos 15 días no dejaban salir ni a los pájaros con la excusa del coronavirus? Sí. ¿De la rebelión de las masas? Sobre todo.

Sí. Masas y masas de gentes que han nacido en la tierra de la Libertad y no tienen la más mínima idea de la historia, ni de los valores, ni del pacto político originario de los EE. UU.

 

Esta es una situación que acerca a los EE. UU. a un Estado fallido, con la gran alegría de toda el ala dirigente del Partido Demócrata.

¿Sobrevivirá la única nación que emergió de un pacto de libertad? ¿Sobrevivirá en tiempos donde lo único que vive es la ONU, la OMS, China y todos los imbéciles y otros no tan imbéciles que obedecen a todo ello como esclavos? ¿O ya murió?