ESTADOS UNIDOS Y SU EMBAJADA EN JERUSALÉN

Por: Carolina Gómez

 

El territorio en el que se encuentra localizado Israel es desértico y escaso de recursos naturales. Los judíos que fundaron el Estado liderados por David Ben – Gurion (Ex Primer Ministro de Israel), se enfrentaron al reto de encontrar soluciones para la escasez de agua, alimentos y otros insumos de primera necesidad que los obligaron a innovar para no morir. Gracias a esto, Israel ha logrado posicionarse como una de las economías más importantes del mundo y es considerado el país de la innovación.

 

Su dinámica económica se ha desarrollado en Tel – Aviv; ciudad reconocida por la comunidad internacional como la capital económica de Israel y por lo tanto la mayoría de las embajadas del mundo se encuentran ahí. Por esta razón, la decisión de trasladar la Embajada de los Estados Unidos de Tel – Aviv a Jerusalén, es un acto diplomático valiente porque implica que se reconoce el derecho histórico del pueblo judío a poseer esa tierra rompiendo el consenso internacional.

 

Jerusalén es una de las ciudades más antiguas del mundo y a su vez uno de los territorios más disputados en la historia. El origen de este conflicto por el territorio es de carácter religioso por considerarse una ciudad sagrada para las tres religiones monoteístas; pues allí ocurrieron sucesos que son el sustento de la fe de judíos, cristianos y musulmanes. Esta ciudad ha sido conquistada, destruida y reconstruida una y otra vez a causa de la disputa por definir quien es su dueño, y cómo una posible solución a este conflicto milenario, las Naciones Unidas en 1948 contempló el “plan de partición” del territorio para conformar un Estado judío y uno árabe, poniendo a Jerusalén como un enclave o ciudad internacional, con el fin de respetar lo que el lugar representa para las comunidades monoteístas.

 

Cómo consecuencia de esta decisión y el fin del mandato británico sobre esta región, se conformó el Estado de Israel, pero los estados árabes se negaron a reconocer este fallo de la comunidad internacional y la población árabe residente allí se negó a respetar la existencia de un estado judío. Posteriormente, los israelíes fueron objeto de violentos ataques e invasiones por parte de la mayoría de los países árabes quienes se unieron con el objetivo de destruir el nuevo Estado. Esto se conoce como la Guerra de Independencia, donde el pueblo israelí logró protegerse, defenderse e imponerse. Tras esta victoria, Jerusalén occidental es la sede del Gobierno de Israel, pues ahí se encuentra el parlamento israelí. Por otro lado, los palestinos decidieron proclamar a Jerusalén oriental como la capital de su futuro Estado.

 

El movimiento de la Embajada de Estados Unidos de Tel – Aviv a Jerusalén, se dio el 14 de mayo de 2018 como cumplimiento de una promesa adquirida por EE.UU. desde 1995 y que los anteriores presidentes a pesar de ser proisraelíes decidieron omitir por motivo de no poner en riesgo la seguridad nacional. Sin embargo, Donald Trump la cumplió y esto significa un apoyo incondicional al pueblo judío y un esfuerzo por estrechar lazos de amistad y cooperación con la gran potencia tecnológica del medio oriente.

 

Esta decisión tomada por Estados Unidos genera todo tipo de reacciones, no obstante, lo que nadie puede negar es la importancia de tener a Israel como aliado en una región que es un polvorín; es un país de avanzada que ha aportado innovación y tecnología al servicio de la humanidad, además de ser una potencia militar, estar en el mismo bando es una decisión políticamente estratégica.

Foto: RTVE