¿DÓNDE ESTÁ EL PARTIDO CONSERVADOR?

Por: Santiago Castro Agudelo

Nos anuncia el ministro de hacienda que Colombia saldrá de la pandemia con una deuda externa cercana al 60% del PIB, un déficit fiscal bordeando el 6%, una tasa de desempleo por encima del 22% y un recaudo tributario en mínimos que podrían ser históricos. Los datos más recientes del avance del COVID-19 parecen dar la razón a quienes en su momento pidieron esperar un poco más antes de decretar la cuarentena, y que en su momento fueron tachados de inhumanos e inconscientes, acusados de poner primero la economía y no la vida. Eso sí, al defender la vida desde la concepción igual los tachan de lo mismo, es que en últimas todo aquello que no sea “progre” hoy en día hay que acribillarlo como sea, pero eso es arena de otra columna.

 

El Partido Conservador, ese importante grupo de personas que lideradas por José Eusebio Caro y Mariano Ospina Rodríguez publicó su programa en octubre de 1849, ha quedado reducido a una casa en el barrio La Soledad y un conjunto de facciones que solo coordinan sus actividades cuando se trata de presionar al gobierno para que les mantenga sus cuotas, mínimas por lo demás, en el gabinete. Ahora rodean a un senador que se enfrenta con los bancos para que bajen los cobros absurdos a sus clientes, pero apoyan al mismo tiempo reformas tributarias que favorecen a las empresas, pero se quedan cortas en devolver al ciudadano de a pie lo que hoy le quitan en impuestos y en parafiscales que sostienen una “burrocracia estatal”, tantas veces ejemplo de ineficiencia y resistencia al cambio.

 

¿Dónde está el partido que defiende el libre mercado y la sana competencia? ¿Dónde está el partido que se enfrenta abiertamente a los oligopolios y promueve la iniciativa privada en un marco de igualdad ante la ley? ¿Dónde está el partido que denunciaba los actos de corrupción y clientelismo, que enfrentaba al sujeto de marinilla y en el Congreso lo derrotaba? ¿Dónde está el partido que apoya al gobierno para enfrentar el COVID19, pero le advierte sobre el ajuste en el gasto público y la reducción de la burocracia?

¿Dónde está el partido que defiende el libre mercado y la sana competencia? ¿Dónde está el partido que se enfrente abiertamente a los oligopolios y promueve la iniciativa privada?

En el Tolima un alcalde, un exalcalde, y un excongresista y exalcalde del municipio del Valle de San Juan han sido condenados por compra de votos y se compulsaron copias para que la corte suprema investigue a un Representante a la Cámara, sin que el Directorio Nacional se haya pronunciado al respecto. ¿Qué le pasó al Partido Conservador?

 

Por su doctrina, por su historia, el conservatismo debe ser el primero en apoyar la innovación. Debería expresar su apoyo a nuevas plataformas como Uber, Rappi y tantas otras que están ahí, resistiendo los embates de un gobierno social demócrata que desprecia todo lo conservador y busca recuperar como sea la bandera del liberalismo. Como en el primer gobierno del Partido Liberal en 1930, un sector importante aprendió a “negociar” para estar siempre en el gobierno. Por eso hoy los otrora 30 senadores y más de 50 representantes de la del partido y sus movimientos afines de 2002, han quedado reducidos a 14 senadores y 21 representantes en la cámara. Si las cosas no cambian en 2022 el golpe puede ser mayor.

 

Aún hay tiempo de retomar el camino, de velar por la sana doctrina y defender la igualdad sin privilegios, el orden constitucional contra la dictadura, la legalidad contra las vías de hecho, la propiedad contra el robo y la usurpación. El Partido Conservador puede ser un faro para la reactivación después de esta pandemia, o puede seguir siendo la novia fea que garantiza la mayoría de cualquier gobierno en el Congreso.