DESMINTIENDO LAS 'FAKE NEWS' SOBRE EL COVID-19

Por: Jair Peña Gómez y Camila Guerrero Bohada 

 

Existe gran preocupación entre científicos y expertos por las potenciales muertes que podría causar el coronavirus en el mundo. Pese a esto, y dada la novedad del virus, las alternativas para combatir la enfermedad son muchas y nadie sabe dar razón acerca de cuál es mejor y porqué. Algunos invitan a un confinamiento extremo, otros abogan por restricciones puntuales y hay quienes afirman que es peor el remedio que la enfermedad, que debe darse prioridad a la economía, pues habrá quienes mueran por el COVID-19 irremediablemente, pero si se hunde todo el barco estaremos en una recesión sin precedentes en la historia.

La esperanza en una vacuna

El mundo está en vilo, las voces más autorizadas en la materia estiman que la vacuna podría tardar entre 6 a 18 meses, pues debe surtir todos los pasos, cumplir con los requisitos de seguridad y tener el mayor rigor científico posible. En humanos las fases son tres, según el Centro Interdisciplinario de Estudios en Bioética de la Universidad de Chile:

 

Fase I"se refiere a la primera introducción de una vacuna en etapa experimental en una población humana para determinar inicialmente su seguridad y sus efectos biológicos(...) Involucra al menos 100 voluntarios".

 

Fase II, "se refiere a los ensayos iniciales para determinar la eficacia de la vacuna en un número limitado de voluntarios (generalmente entre 200 y 500)".

Fase III, "evalúa de forma más completa la seguridad y la eficacia en la prevención de las enfermedades e involucran una mayor cantidad de voluntarios que participan en un estudio multicéntrico adecuadamente controlado".

Shibo Jiang, posdoctor de la Universidad Rockefeller y experto en virus afirmó en la reputada revista Nature que "Probar las vacunas y los medicamentos sin tomarse el tiempo para comprender completamente los riesgos de seguridad podría traer contratiempos injustificados durante la pandemia actual y en el futuro". Para Jiang es comprensible que los gobiernos del mundo se encuentren desesperados por encontrar una pronta solución, pero advierte que saltar procesos podría ser aún más peligroso para la salud. También expone que la vacuna debe ser probada en distintos tipos de animales y debe garantizar su eficacia en diferentes tipos de coronavirus ya que existe una gran probabilidad de que el COVID-19 pueda mutar.

"También se debe considerar otro factor: el potencial de coronavirus emergentes y reemergentes para causar brotes futuros. El virus detrás de COVID-19 podría mutar de manera tal que haría que las vacunas y antivirales previamente efectivos fueran inútiles", agregó Jiang.

 

Teniendo en cuenta lo anterior, la información que circula en redes acerca de que China, Francia, EE. UU. e Israel ya tienen la cura es falsa. En Estados Unidos Moderna Pharmaceuticals apenas inició la primera fase de pruebas en humanos con 45 voluntarios en la ciudad de Seattle, China ha empezado pruebas con poco más de una centena de voluntarios, entre tanto, laboratorios de Francia, Rusia e Israel siguen sus pruebas en animales. En otros lugares se ha optado por hacer pruebas con medicamentos existentes, antes que buscar desarrollar una vacuna, pues el tiempo de desarrollo es demasiado amplio.

Otros tratamientos

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud está realizando un estudio clínico denominado Solidaridad el cual consiste en evaluar la efectividad de cuatro medicamentos en personas de diez países distintos. Con esto busca obtener información masiva en tiempo récord, que permita contener la propagación del COVID-19 y dar tratamiento oportuno a las personas infectadas.

Ni VIH, ni malaria, ni tuberculosis

Otra información falsa que circula en redes sociales es que el virus es una suerte de híbrido y que contiene ARN de VIH, malaria y tuberculosis. No es así, el COVID-19 es un tipo de coronavirus, "una familia de virus que pueden causar enfermedades como el resfriado común, el síndrome respiratorio agudo grave (SARS), y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS)", según información de la Clínica Mayo.

¿Y la infertilidad?

Por último, se ha replicado en distintos medios un estudio dirigido por el médico chino Li Yufeng que advierte que el COVID-19 podría causar problemas de infertilidad masculina y daños testiculares, sin embargo, los autores de este artículo investigaron distintas fuentes científicas y hasta el momento no hay suficiente evidencia que lo respalde.

Es importante ser prudentes a la hora de recibir noticias, muchas de ellas falsas, para compartir únicamente documentos oficiales y científicos, o dicho en un sentido negativo, no se debe desinformar. El pánico está a flor de piel y tenemos la responsabilidad cívica de constatar la información antes de reproducirla.

El metropolitano, siempre veraz.