DESILUSIÓN EN LAS TOLDAS AZULES

Por: Jonathan Delgado

 

Con la renuncia de Rubén Diario Lizarralde, una vez más el Partido Conservador sufre otra baja sensible en sus filas, lo que se suma a ese gran éxodo de personalidades, militantes, patrocinadores y empresarios que se retiran de la colectividad porque ya no se identifican con las actuales directivas de la casa azul, entre los que se cuentan: Rafael Nieto Loaiza, José Jaime Uscátegui, José Miguel Santamaría, Miguel Gómez Martínez, y otros tantos.

Lizarralde, deja en claro en su carta dirigida al presidente Omar Yepes, un evidente malestar frente a la falta de iniciativas de orden nacional por parte de los miembros de la colectividad, se logra leer entre líneas el desgano de los parlamentarios de proponer una gestión política para Colombia y la falta de liderazgo del PCC en los siguientes términos: “(…) Ha ido perdiendo su opción de liderazgo y su presencia activa en la vida nacional. Dejó de ser un actor diferenciador respecto de las políticas de Estado, y se ha limitado a la inercia de acompañar a los partidos de gobierno sin poner el sello de su filosofía", cosa que es evidentemente cierta e irrefutable.

Es un hecho notorio que desde que el PCC desde que ingreso al Gobierno de Santos se dedicó a dejar de lado su “compromiso con la historia”, y por el contrario, se prestó a convalidar políticas anticonservadoras como por ejemplo el Proceso de Paz de la Habana, que se dio de forma ilegítima al no hacer partícipe desde un principio a la sociedad colombiana y al convocarla tarde a un Plebiscito que terminaron desconociendo. Los resultados saltan a la vista, al día de hoy no se ve el cumplimiento por parte de este grupo insurgente, por el contrario cada día se conforman nuevas células farianas a lo largo y ancho del territorio patrio.

No se observan propuestas de orden nacional sobre temas la legitimidad del Estado de Derecho, políticas de empleo sostenible, defensa de la familia, no se proyectan respaldos sentidos a la jerarquía y disciplina de las fuerzas militares, permiten y consienten de forma grosera maltratos permanentes a los valores cristianos sobre los cuales se fundamenta los orígenes fundacionales del partido. En realidad se avergüenzan sobre todo de lo último, y se declaran un “partido político moderno y de avanzada”, lo que significa renegar y desconocer de sus raíces.

Desde hace mucho tiempo “No se ha escuchado una sola propuesta de orden nacional de verdadero origen conservador”. Bien lo señala el exministro: “La lucha por lo fundamental se perdió”. ¿Por qué será?

Mi respuesta, teniendo en cuenta mis precarios conocimientos es que hay una gran diferencia entre Don Miguel Antonio Caro, Carlos Holguín, Mariano Ospina Pérez, Gilberto Álzate Avendaño, Laureano Gómez y Álvaro Gómez Hurtado, respecto de las personas que hoy regentan el Directorio Nacional Conservador. Definitivamente son malos tiempos para los conservadores, porque como lo señala el exministro Lizarralde: “Señor presidente, el Partido se alejó de sus valores, principios, filosofía y políticas”, y con eso dejó de ser conservador.

Foto: Colprensa

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