COVID-19:

DECISIONES SENSATAS

Por: Javier A. Prada

En medio de la pandemia todo el mundo ha dado sus opiniones. Desde eminentes científicos, por supuesto, los gobernantes… de turno y “los de siempre”, así como empresarios, economistas, periodistas, youtubers, actores, deportistas, académicos, ciudadanos de a pie, etc. Sí, todo el mundo. Unos optimistas, otros menos, otros… ¡nada!

 

En cambio, en esta columna, no quiero dar mi opinión, o, por lo menos, eso trataré. Por sobre todo, quiero resaltar las palabras de personas de a pie o con cierta relevancia social, en el plano nacional e internacional, quienes, dan una visión sensata, desde mi punto de vista, sobre la crisis que en casi todos los países del mundo estamos afrontando.

 

El diario El País, de España, publicó el mes pasado un artículo con el título, “El éxito de la canciller científica que encandila al mundo”[1], refiriéndose a la buena gestión de la crisis por parte de la Canciller alemana Ángela Merkel. Un aparte reza así: “«El Gobierno lo ha hecho muy bien. Desde el principio dijeron la verdad. [Angela] Merkel explicó que esto afectaría al 60% ó 70% de la población y entendimos que esto iba en serio y que había que mantener la distancia de seguridad», explica Tamer Osman, un diseñador de una pequeña boutique berlinesa en la que ahora cosen a destajo mascarillas de tela estampada. Este pequeño empresario no está solo. Los alemanes han hecho piña[2] en torno a un Gobierno que hasta hace poco amenazaba con elecciones anticipadas y a una canciller considerada poco más que un pato cojo”, sin embargo, “el Gobierno de Berlín rehúye posibles triunfalismos porque, según advirtió la canciller esta semana en el Bundestag[3]: «No estamos en la fase final de esta crisis, estamos todavía al principio». Merkel ha calificado la experiencia alemana de un »éxito frágil y parcial» y repite que el país camina sobre «una fina capa de hielo» capaz de romperse en cualquier momento. Como destacados virólogos alemanes, Merkel teme que las prisas por reactivar la vida económica provoquen una recaída, una segunda oleada de la COVID-19, que sería más peligrosa”.

 

En el ámbito colombiano, en una de sus editoriales, el diario La República[4] hizo una crítica a la posición ortodoxa de no pocos economistas quienes, pese a la delicada crisis que estamos viviendo, hacen un llamado al gobierno central a mantener un bajo déficit fiscal. “El punto de reflexión tiene que ver con la pregunta de por qué el «santo temor al déficit» ha sido el cordón umbilical que une a los jefes de la cartera de económica; respuesta que debe ir más allá del simple hecho de que es una norma que los gobiernos deben ser pequeños, intervenir poco en los negocios y no gastar más de lo que recaudan”, argumentando que “la Europa de la posguerra trabajó con altos déficit para reducir la desigualdad; reconstruir la infraestructura de sus países y con los años ir saneando sus cuentas. En pocas palabras: le perdieron el miedo al déficit impulsando el gasto en educación, salud e infraestructuras, eso sí, financiado con créditos e impuestos. Y para no ir tan lejos, Chile y Perú (los dos países más parecidos a Colombia) están enfrentando la crisis del covid-19 con mucho gasto que disparará sus déficits: Perú le meterá US$25.000 millones (12% del PIB); Chile US$16.700 millones (6,7% del PIB) y Colombia US$3.700 millones (1,2% del PIB)”.

 

Por su parte, el presidente de la Asociación Nacional de Industriales, Bruce Mac Master, frente al cuestionamiento sobre la decisión del gobierno nacional de abrir algunos sectores de la economía, “¿Es suficiente o se deberían ir aumentando los sectores?”, respondió, “Este es un proceso que se debe llevar con cautela y sin forzarlo. Lo que vaya sucediendo nos dará la respuesta a todos de qué tanto se podrán reactivar otros sectores”[5].

 

Si bien hay un consenso sobre la necesidad de abrir la economía, es necesario tener en cuenta que no es momento de abrir todas las compuertas al mismo tiempo, más aún teniendo en cuenta la falta de cultura ciudadana en muchos colombianos, evidenciada en las miles de multas de todo tipo, por cuenta de no querer acatar las normas que favorecen el aislamiento social para disminuir el contagio; situación sobre la cual deben tomar nota tanto autoridades como instituciones educativas.

 

Entonces surge la pregunta, ¿qué hacer para reactivar la economía, recuperar empleos, evitar que muchas familias caigan en una dramática situación de pobreza? La respuesta está, en parte, en manos del Estado, como lo ha venido haciendo en una, aceptable medida, a pesar del alto grado de corrupción propio de la gestión de las instituciones públicas colombianas; otra parte importante lo constituyen el esfuerzo, sacrificio e ingenio de los empresarios y directivos de las empresas; claro, el sector financiero también debe aportar su grano de arena otorgando créditos a las mipymes, teniendo en cuenta sus estados financieros antes del inicio de la crisis y contando con las garantías otorgadas por el gobierno nacional. Y, por supuesto, contando con la solidaridad de muchos colombianos y con una gran dosis de trabajo honesto y bien hecho, por parte de toda la fuerza laboral. “Todos somos necesarios para crear y formar la sociedad. Esta no se hace solo con algunos de «pura sangre», sino con todos”, Papa Francisco.

 

[1] https://elpais.com/internacional/2020-04-25/el-exito-de-la-canciller-cientifica-que-encandila-al-mundo.html

[2] Modismo español que significa que están todos unidos frente a una determinada situación.

[3] El Bundestag es el órgano federal supremo legislativo de Alemania. https://www.elboletin.com/noticia/153303/internacional/que-es-y-como-funciona-el-bundestag-aleman.html 

[4] https://www.larepublica.co/opinion/editorial/es-elemental-los-gastos-seran-mas-que-los-ingresos-2999046

[5] https://www.larepublica.co/economia/reabrir-el-resto-de-los-sectores-de-la-economia-se-debera-hacer-con-cautela-2998529