COOPERAMOS O FRACASAMOS

Por: Giovanni Rocha M.

 

La pandemia provocada por el coronavirus ha puesto nuestra sociedad en un gran dilema alrededor de la vida, confinamiento perpetuo para salvarla o producción y abastecimiento para sostenerla. Ante tanto comentario y apasionamiento de las diferentes posturas, es necesario hacer un llamado a la sensatez.

 

Como sociedad todos queremos estar bien, pero tenemos dos tareas importantes: 1) aceptar que estamos ante una nueva realidad; 2) que debemos cooperar para lograr las mejores soluciones posibles.

 

El mundo ha cambiado, el distanciamiento es la nueva norma, la protección, la bioseguridad y el autocuidado, todo esto resumido cambia nuestra forma de relacionarnos, de estudiar y producir. La primera forma de protección ha sido el confinamiento.

 

El resguardarnos, el tener el refugio y no salir, es una medida de muy corto plazo, que solo funcionaría en situaciones de autoabastecimiento, de autarquía, hecho muy poco probable, sobre todo en entornos urbanos.

 

El reto que se nos presenta como sociedad es vivir, producir y atender nuestros asuntos con un virus de alto contagio y mortalidad recurrente. Para afrontarlo solo nos queda fortalecer nuestros lazos de cooperación, pues está demostrado que la interdependencia es esencial para garantizar una forma de vida que permita nuestra la subsistencia, desarrollo y libertad personal y familiar.

 

La cooperación de las personas y de la comunidad es importante para por lo menos tratar tres aspectos:

 

Primero: superar el miedo. Es necesario que autoridades, científicos y médicos nos permitan afrontar la pandemia con todas las precauciones, pero sin el pánico que se deriva de la situación y que está paralizando no solo nuestra capacidad de razonar, sino que implica ceder terreno en nuestras libertades. Es necesario que busquemos soluciones a nivel de tratamientos, mientras se encuentran vacunas, aumentar nuestra capacidad de testeo y atención de los enfermos.

 

Segundo: es conveniente poner a prueba nuestras capacidades para producir, pues el empresario necesita de los trabajadores y los trabajadores de las empresas.  Lograr certezas en esta área es muy importante, pues el confinamiento no es sostenible en el tiempo y las necesidades básicas apremian, por lo cual, los cambios a nivel de producción, logística, almacenaje, ventas, distribución, etcétera, no solo deberán transformarse, deberán ser más seguras para todos y posiblemente es la oportunidad de renovar o refundar negocios como resultado de este proceso de ajuste.

 

Tercero: las autoridades no pueden caer en la falacia de que, para proteger la vida, se debe coartar la libertad de manera permanente, y una manera de cuidarla es garantizando ingresos para las familias a través de los mecanismos productivos, generando propuestas, mejor gestión y menos show político, fortaleciendo las capacidades institucionales y operativas que nos exige la situación que nos ha tocado vivir.

 

La cooperación es la disciplina y práctica social que requiere nuestro país para salir adelante, de lo contrario podemos caer en la desesperanza y la anarquía.