EDITORIAL

BOGOTÁ NO ES UNA REPÚBLICA INDEPENDIENTE

Tal parece que Claudia López ha olvidado lo aprendido en su largo recorrido en la academia, si no fuera así, su actuar traspasaría los límites de lo ético e incluso de lo legal, ya se oyen algunas voces de juristas que afirman que, en caso de decretar cuarentena hasta junio en la capital, estaría prevaricando.

 

Resulta inconcebible que una persona que posee un doctorado en ciencias políticas y -se supone- conoce sus funciones a profundidad, esté desconociéndolas adrede. Lo de López es una afrenta al presidente Iván Duque, un desconocimiento de la institucionalidad, un irrespeto a los colombianos y un populismo ruin y vulgar. La alcaldesa ha desatado una auténtica tormenta política, un choque de poderes entre la Nación y el Distrito.

Más allá de eso, sorprende que haciéndose elegir con un discurso predominantemente social, con énfasis en unas garantías dignas de los estados de bienestar europeos y una predilección por las clases medias, hoy esté proponiendo lo que significaría su pauperización y posterior desaparición. Confinar a los bogotanos hasta junio puede ser una medida que tenga aceptación entre el gremio de la salud o las clases más acomodadas, no obstante para el grueso de la población colombiana sería fatal, cabe recordar que la informalidad en el país es del 48,1% y el desempleo del 12,2% según el DANE.

Son pocos los colombianos que pueden darse el lujo de guardar cuarentena hasta junio, ni siquiera los empresarios. Las Mipymes generan el 80% de los empleos en el país, ¡16 millones de trabajos! La mayoría de estas empresas no cuentan con la liquidez ni el patrimonio suficiente para frenar sus actividades durante un tercio del año como lo propone la burgomaestre. Esto significaría la destrucción del aparato productivo nacional, cuya reconstrucción demoraría años, probablemente décadas.

La propuesta de la alcaldesa o es una desfachatez o es la admisión de sus veleidades con el socialismo más retardatario, el desenmascaramiento de un falso progresismo por un autoritarismo de izquierda radical.

Ciudades y municipios aledaños a la capital como Soacha, Chía, Mosquera, Zipaquirá, Funza, Cota, Sopó, La Calera, Facatativa, entre otros, resultarían gravemente afectados si el Gobierno Nacional permite esta medida arbitraria y desproporcionada. Cerrar Bogotá equivale a cerrar el país, afortunadamente Bogotá no es una república independiente.

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